lunes, 23 de febrero de 2009

Asamblea de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social 2007

Entre casos inéditos aconteció la XLVII asamblea anual de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social que se realizó en Chihuahua.

Conocí lo que es la Academia por conducto de la Preparatoria Número 15 Unidad Madero de la Universidad Autónoma de Nuevo León, hace muchos ayeres, cuando fui a realizar mi servicio social. Me tocó ver la forma en que se reunían los Maestros de cada una de las áreas a comentar los problemas de su materia, los avances con los alumnos, los temas que faltaban y la forma en que habrían de afrontarlos. Me gustó.

Luego, muchos años después, tuve oportunidad de asistir a las reuniones de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social realizadas en Guanajuato, Tijuana, Saltillo, y algunas otras. Todas, presididas por el Maestro Guillermo Hori Robaina, Presidente de la Academia y uno de los juslaboralistas más respetados del país. Fui, observé las Mesas de Trabajo, asistí a las Reuniones Plenarias, voté, mas nunca participé con una Ponencia, tal vez, por el temor de que mi propuesta no fuera de interés, tal vez por el temor de hacer el ridículo, tal vez por pensar que no tenía nada que aportar, razones que ocasionan el que la gente se reserve lo que puede dar a los demás.

En varias ocasiones me acompañaron mi esposa, mis hijos, conforme fueron naciendo y tengo, en mi “Muro de las Vanidades”, colgados los diplomas obtenidos. Mi único mérito fue haber asistido. Los diplomas de mis hijos son de primeros lugares en la escuela y esos sí que tienen mérito.

Hace dos años, traté de asistir a la Asamblea Anual a realizarse en Hermosillo a hacer valer mi propuesta, la que Usted ya ha visto varias veces, pero, nunca falta un pero, tenía audiencias que atender en Durango y, de participar en la Academia a sacar adelante mi trabajo, la única opción que tenía fue la que seguí. Me quedé con las ganas.

Hace un año, la Asamblea fue en Monterrey y a esa sí asistí. Ingresé como Miembro de Número. Esa reunión ya se la comenté el otro día en estas mismas páginas.

Ahora la XLVII Asamblea Anual de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social se realizó del 01 al 04 de abril en Chihuahua, Capital del Estado Grande. Empezó con un rompe-hielos en la Facultad de Derecho anfitriona. Saludé a grandes amigos de antaño, a otros nuevos, a jóvenes de Chihuahua y otros lares, a Carlos, que me acompañó en Monterrey, a Lunia, que tiene unos ojos preciosos, al Dr. Rubén, que cumple 45 años de publicar libros, a muchos más. Excelente. Los muchachos se fueron a la “Cantina de Don Lupe”. No sé a que fueron.

Estaban muchos académicos con esposas, hijos, yernos, nueras, en suma, familias completas. La verdad, es un gusto la forma en que la familia de los juslaboralistas en México se conforma. Además, había hermanos latinoamericanos de primer nivel.

Usted ya conoce mi afecto por esa tierra y sus habitantes, por lo que tal vez, mi nota esté afectada de parcialidad. Sin embargo, las palabras del C. Gobernador en la ceremonia de inauguración, cuando dijo que él había participado, siendo estudiante, en algunas Asambleas, lo puede ubicar en el trato que se nos brindó. Lástima que yo no hubiera ido a las actividades extracurriculares celebradas el lunes en el Bross Club y el martes en el Shiguas, que no sé donde quedan pero que empezaron a las diez de la noche. Dicen los muchachos que estuvieron “de pelos” y así debieron haber sido, por las caras que presentaban por las mañanas. Recordé cuando me decían: “de noche das miedo y de día das lástima”. No se por qué.

Total, se inauguró la Asamblea y empezaron los trabajos. Seis Mesas: Derecho Individual, presidida por Hugo Arriaga; Colectivo, Enrique Maldonado Corpus; Burocrático, Enrique Mercado; Procesal, Héctor S. Maldonado; Administrativo Laboral, Adolfo Sánchez; y, Seguridad Social, Agustín Arias Lazo. Todos, Maestros y Doctores en Derecho. Todos, de sobrada capacidad académica.

El lunes, la conferencia de Fernando Afanador Núñez, de Colombia. Excelente. Una delicia.

Comida en el nuevo campus de la Universidad. Yo, además, me fui con los tamaulipecos a El Cortijo, que si no lo conoce, se lo recomiendo para cuando vaya a Chihuahua.

Por Usted, por México y por lo que para mí significa mi propuesta, me inscribí en la Mesa de Seguridad Social. Primero, habló el Doctor Ángel Guillermo Ruiz Moreno, Presidente de la Asociación Iberoamericana de Juristas de Derecho del Trabajo, para dar una Conferencia Magistral acerca de los migrantes y de los trabajadores informales y de su propuesta para insertarlos en el régimen obligatorio del Seguro Social.

Yo llevé como novedad el texto “México debe salir adelante”, que hace escasa una semana me entregara Omar Lazcano, recién salido de la editorial. Intercambié textos y criterios con el Dr. Ruiz Moreno.

Empezaron las ponencias. Entre 10 y 20 en cada Mesa. Algunas pasaron, otras no. Las votaciones fueron divididas, abrumadoras, absolutas. Pero nunca, según los que saben de esto, se había dado el caso de un empate.

En las demás Mesas, lo mismo, algunas pasaron por aclamación, otras se rechazaron. Lo normal.

Por la noche, en la copa, algunos académicos empezaron a comentar a sotto voce una cuestión inédita: la posibilidad de instituir la Venera “Guillermo Hori Robaina” a favor de algún abogado laboralista que destacara por sus méritos académicos en el país, a juicio de los propios académicos. Cuando me lo comentaron, me sumé a la propuesta con mucho gusto y luego, al saber quién habría de ser el primer laureado, apoyé la iniciativa con mayor empeño. Guillermo Hori Robaina es quien ha permitido y fomentado que los abogados laboralistas del país, nos juntemos en la Academia con mayor número de miembros, en una profesión que se distingue por nunca compartir sus secretos. Si Usted se fija con detenimiento, las demás profesiones siempre comentan sus triunfos y fracasos, pues lo que le sirve a uno, le sirve a los demás. Entre abogados, aprender algo de algún otro, nos va a servir para enfrentarnos mañana contra quien nos enseñó. Por eso no compartimos nada, excepción hecha de la Academia que ha fomentado desde siempre el Maestro Hori.

El martes a primera hora, empezamos de nuevo. Dos o tres ponentes antes que yo. En mi turno, expuse mi propuesta y tuve como orador en contra, al propio Hori Robaina. Mi ponencia quedó 11 a 11. Se votó de nuevo y el resultado final, fue 12 a 10. Avanzó a la Sesión Plenaria para el martes.

Siguió otra conferencia, ahora del Doctor Román Velasco González, Secretario del Trabajo en Puerto Rico. No necesito hacer comentario alguno. Superó lo esperado.

Martes a mediodía. Comida en La Calesa. Obvio que es de lo mejor. Se lucieron.

Ya en la Plenaria, se empezó, a petición expresa del Dr. Arias, con la de Seguridad Social. Empezaron los compañeros de Mesa y mis nervios, para qué le cuento. No alcancé a participar el mismo martes pues se agotó el tiempo y faltaron copias impresas.

Miércoles a primera hora. Me tocó mi turno. La Sesión, conducida por el Maestro Hugo Arriaga, con toda la experiencia del mundo. Los tiempos, como siempre, cortos. No leí mi ponencia, sólo traté de explicarla. Oradores a favor y en contra. Dos de cada lado. Otra vez en contra, el Maestro Hori. Siguió la votación. 74 votos a favor y otros 74 en contra. Se declaró empate, anunciando ahí mismo el Dr. Arriaga que era un caso inédito en los anales de la Academia. De pronto, a mi derecha, tronó la voz del Dr. Héctor S. Maldonado: -falta mi voto y es a favor. Sentí el triunfo.

Sin embargo, el Dr. Arriaga opinó que el voto ya era extemporáneo y que como caso inédito, se reservaba el dictar el acuerdo respectivo. Como si fuera la Junta. Pedí se repitiera la votación y no procedió. Alguien de los asistentes pidió “Voto por voto” y tampoco. Me sentí como candidato perdedor. Espero se dicte resolución y la Academia haga suya mi propuesta en “breve término” y no hasta que la carga de trabajo lo permita, pues entonces será como alguien dijo: justicia retardada no es justicia. Tomé el micrófono sólo para expresar que para mí, el hecho de que me hubieran escuchado y haber tenido oportunidad de hacer valer mi idea, ya era un triunfo. Además, así lo siento.

Siguieron las ponencias en todas las materias: algunas se aprobaron en la Plenaria. Otras se rechazaron. Hubo algunas que pasaron a engrosar la biblioteca de la Academia como trabajos de investigación.

Después de todo, inquirí al Maestro Hori acerca de su postura y me comentó su desconfianza en la seguridad de los fondos, precisamente por su experiencia en casos análogos. Comentó el de los cañeros. Yo no. Yo confío en que al ser cada uno titular por sí y ante sí de su seguridad social, a título de dueño, los va a defender. Se lo traté de explicar.

La conferencia magistral del miércoles le correspondió al Dr. Ángel Guillermo Ruiz Moreno. Fue tan de actualidad, que abordó la nueva Ley del I.S.S.S.T.E. apenas publicada el fin de semana previo, y puso, como cereza en el pastel, la nota periodística del Director del Seguro Social aparecida el mismo miércoles en prensa, donde lo declara ya desahuciado.

El miércoles por la tarde, se celebró un Panel: Néstor de Buen Lozano, Claudio Sarmiento, de Perú; Fernando Afanador Núñez, de Colombia; Lizander Rivera Velásquez, de Puerto Rico, Arturo Fernández Arras, Rodolfo Torres Medina, por cierto, exrector de la UACH y ex presidente municipal de Chihuahua y Zenobio Terrazas

El primero en hacer uso de la voz, precisamente por su jerarquía, lo fue el Dr. Néstor de Buen Lozano, que no necesita de comentario alguno. Empezó su disertación y todos nosotros, atentos. De pronto…calló. Reanudó diciendo: -espero disculpen esta pérdida de memoria momentánea y… cayó.

Los gritos, las carreras, el acabose. Néstor de Buen había caído como fulminado por un rayo. Para fortuna de Chihuahua, la anfitriona; de la Academia, que lo invitara; de nosotros, que aún tenemos qué aprender, fue sólo una descompensación. Salió entre palmas de los asistentes, que en honor al Maestro continuamos el programa.

Terminó el Panel. Terminaron los trabajos. Siguió la ceremonia de clausura. Creo ya haber dicho que el Maestro Hori es quien ha sido Presidente desde casi siempre o desde siempre de la Academia, su pilar fundamental y quien aglutina a los Académicos. Por eso, al momento en que el Dr. Rubio tomó la palabra para anunciar que: -Los Académicos hemos tomado de manera unánime la determinación de…- volví mi vista al Maestro Hori y pude ver la forma en que se descomponía su gesto. Imagino que pensó, contrario a lo que se estaba dando, que había una manifestación o complot en su contra, -instituir la venera Maestro Guillermo Hori Robaina y otorgársela en esta primera ocasión al propio Maestro Hori…- continuó el Dr. Rubio y entonces, cambió el semblante del Maestro Hori.

Tomó el micrófono, algo para él, cotidiano y dijo: -Cuando lo homenajean a uno… hoy ha sido un día muy difícil…- y ya no habló más. Quedó un silencio que se rompió por los aplausos que se le dispensaron. De verdad, para él fue una sorpresa. Había varios que guardaron el secreto desde hace casi un año, entre ellos, su nieto, el Dr. Arturo, el Dr. Rubio y varios más, que sabían desde su origen de la venera, pues hubo que mandarla hacer, buscar moldes, juntar dinero, etc. Otros, lo supimos el lunes, como le comenté al principio de estas líneas.

Se clausuró la Asamblea. Los de Colima, pidieron y obtuvieron la sede para el próximo año. Deberán superar la sonrisa de los alumnos, la obra de teatro que se presentara en Chihuahua, el trabajo de la Compañía de Danza, la entrega de los anfitriones, etc.

Terminado todo, nos fuimos al baile en la Facultad. Hubo uno que cantó como los ángeles. Por cierto, me prometió un disco con sus canciones. Lo estoy esperando. Además, el Dr. Arriaga y su esposa cumplieron apenas 48 años de matrimonio. Yo ya voy por 20… y los que faltan. Obvio, se les felicitó en grande. No sé a quien felicitaron más… no me di cuenta.

El reto para Colima es grande. Ojalá podamos ser testigos Usted y yo del resultado el próximo año, familia incluida.

Ojalá que el próximo año no haya empates, ni caídas, ni sorpresas… bueno, alguna buena, sí. Que no sea otra Academia de casos inéditos.

Olvidaba comentar que el jueves, en el aeropuerto, ya de regreso a casa, me encontré y saludé al Dr. Néstor de Buen, ya recuperado, con su hijo Fernando. –Maestro, cuídese, le dije… Por supuesto, volteó a verme… y sonrió.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini. Licenciado en Ciencias Jurídicas por la U.A.N.L Maestro en Derecho Constitucional y Amparo por la U.A.T. Miembro de número de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social.

Comentarios: josegomezporchini@yahoo.com Monterrey, N.L., a 07 de abril de 2007.
Publicada en El Porvenir el 10 de abril de 2007

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