domingo, 4 de julio de 2010

Lo que descubrió Alex.

Alex es un huracán que pasó por la península de Yucatán y que afectó tierras de Tamaulipas y Nuevo León los días 30 de junio y jueves 1, viernes 2 y sábado 3 de julio de 2010.

Alex trajo agua, mucha agua, aproximadamente el equivalente al total de agua que se precipita casi en un año en sólo tres días.

Los daños fueron cuantiosos. Pocos muertos, afortunadamente, pues de algún modo ya empieza a haber una cultura de respeto a los fenómenos naturales. Sin embargo, los daños materiales son incalculables.

Tratando de encontrar una constante en los daños, aparece que lo que está a la altura de las vías de ferrocarril, no sufrió daños. Las colonias y asentamientos humanos que respetan lo que van marcando las vías del tren, no sufren daños.

Las construcciones que se han hecho ignorando la existencia de una medida marcada por los ferrocarrileros, están destinadas a ser dañadas. Conste, los ferrocarrileros que trazaron esas vías lo hicieron hace cuando menos, 40 años.

Otra constante es que las edificaciones que cuentan con más de treinta o cuarenta años, están incólumes. Las obras nuevas, las de los permisos con trucos, se han derrumbado o están a punto de caerse.

Y es entonces cuando empiezan las dudas y los cuestionamientos. ¿En qué eran mejor los viejos que hacían las cosas de manera que duraban? ¿Cuál es nuestro yerro?

Hoy y ante Usted me atrevo a aventurar una posible respuesta y por supuesto, me gustaría conocer su opinión.

Hemos dejado de lado los principios básicos de las ciencias, tal vez por corruptos, lo que es grave, tal vez por ignorantes, lo que es más grave aún.

Revise Usted, mi querido lector, la forma en que se han construido los nuevos fraccionamientos, esos muy elegantes, con vigilante y cercados e instalaciones ocultas. Lo han hecho sin respetar la ecología, el medio ambiente, el entorno. ¿Qué había un río? ¡Tápalo! ¿La montaña estorba? ¡Emparéjala! ¿Una sola salida para todos? ¡No importa!

Resultado: conflicto, caos y problemas. Tanto para la vida en común como para los casos de emergencia o crisis. Alex ha sido una crisis, es decir, el momento álgido de un problema.

El problema estaba ahí: la ciclopista ocupando el lecho del río, la calle soportada por la arena movediza, la casa construida donde siempre fue cauce. Y resultó lo único que podía resultar. Emergió el problema. Salió a la luz pública y se hizo presente, se hizo actual, dejó de estar tapado por mentiras, ignorancia y corrupción.

Ahora, la duda está en saber a quién vamos a culpar o si dejaremos, de nuevo, pasar el hecho sin culpables. La duda es saber si habremos de permitir que siga enseñoreándose la impunidad o habremos de actuar como nos corresponde, de frente y con valor cívico.

Tal vez yo no esté enterado de cómo se construyó la colonia aquella, la de los foquitos bonitos y casas de lujo que, ahora, todos nos enteramos que está hecha arriba del lecho de un río que se robaron los hermanos de aquél gobernador… uno de hace mucho… ¿o de hace poquito?

Tal vez no era gobernador… sólo hacía las funciones o si acaso, era quien ostentaba el cargo pero lo detentaba el que otorgó los permisos para esas casas y obvio, se quedó con muchos terrenos en vía de pago a su intervención.

Ahora… tal vez Usted si sepa la historia y la quiera contar. Acuérdese que lo que no revela el tiempo lo revela el agua. Y Alex trajo mucha.

Lo mismo la repavimentada a las calles, que las banquetas rotas o el bacheo inservible. Alguien no hizo bien su trabajo y de nuevo, o por corrupto o por ignorante. ¿Cuál prefiere Usted?

Alex está en posibilidad de descubrir para Monterrey, Tamaulipas y la región muchas historias, las que se cuentan cuando el agua ha develado sus secretos.

En cada esquina destruida, en cada casa deshecha, en cada carretera en ruinas, en cada sueño truncado, hay una historia oculta. No se quede con ellas, compártalas.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.
Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com
http://www.mexicodebesaliradelante.blogspot.com/





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