viernes, 27 de noviembre de 2009

De las formas de encarar los problemas.

Entre los muchos correos que recibo me llegó uno en que se plantean tres problemas diversos y cuando menos dos soluciones a cada uno: una, la que corresponde a quien tiene todos los recursos del mundo, que pretende hacer las cosas conforme al librito, sin pensar que puede existir otra salida mejor.

Otra, la del que carece de todo y sabe que los únicos recursos con que cuenta son su capacidad, sus ganas y su deseo de que las cosas se hagan.

Hoy sólo les planteo el primero de ellos. Los otros están en mi blog VALE LA PENA, del que espero ya tengan la dirección electrónica.

Problema 01.
Cuando la NASA comenzó con el lanzamiento de astronautas al espacio, descubrieron que los bolígrafos no funcionarían sin gravedad (o con gravedad cero), pues la tinta no bajaría hasta la superficie en que se deseara escribir.
Solución a) resolver este problema, les llevó 6 años y 12 millones de dólares. Desarrollaron un bolígrafo que funcionaba: bajo gravedad cero, al revés, debajo del agua, prácticamente en cualquier superficie incluyendo cristal y en un rango de temperaturas que iban desde abajo del punto de congelación hasta superar los 300 grados centígrados.
Solución b) ¿y qué hicieron los rusos? ¡Los rusos utilizaron un lápiz!


Como puede advertirse, los primeros hicieron que un producto, el bolígrafo, funcionara a cualquier costo. Los segundos, los rusos, cambiaron el formato y encontraron una solución lógica, correcta, válida y aceptable.

A veces o casi siempre, conforme los veo actuar, siento que nuestros gobernantes están aferrados a lograr que el bolígrafo funcione, con el SME en contra, con todos los sindicatos en contra, con los patrones en contra, con la población y la sociedad civil en contra, con los campesinos, obreros, militares, religiosos, policías y demás, en contra. Vamos, creo que ya hasta los maleantes, los que tienen declarada la guerra formal, están en contra. Cuando menos, los del comercio informal, están en contra. Se requiere una gran capacidad y tenacidad para lograr tener a la totalidad de la población, en contra.

Es como el caso de aquél que iba escuchando la radio y oyó que el noticiero dijo: “va un loco en contra por el periférico” y nuestro héroe dijo:- ¿uno? ¡Vienen un chorro! ¡Es que el que iba en contra era él!

Así está el Gobierno. Va en contra de todos y de todo.

Que cinco galardonados con el Premio Nobel vengan y te digan que tu trabajo está mal hecho, por amor de Dios, lo que tienes que hacer es tratar de corregirlo. No te aferres a tu error. Eso se llama soberbia y es pecado. Sólo estarás cavando tu tumba.

Si son los impuestos, todos opinamos que no se vale cargarle todo el peso del problema a los pocos, poquísimos causantes cautivos y eso fue lo que hicieron.

Si son los sindicatos, todos opinaron que los problemas internos de los sindicatos son de ellos y nadie, por ningún motivo, puede inmiscuirse. Ya los están tratando de auditar órganos de gobierno cuando la persona moral “sindicato” es ajena, distinta y diversa de sus líderes. ¿Quieren moderar los excesos? Pregunten por las declaraciones de impuestos de los líderes. Si los bienes son del sindicato y están a nombre del sindicato, comprados con las cuotas pagadas por un millón de afiliados, es dinero legítimo, son compras legítimas, de mal gusto, si Usted quiere, pero eso no es lo que está sujeto a revisión, en suma, es dinero y cosas compradas con activos de una persona moral contemplada en la ley y por ende, no puede ser auditada en los términos que proponen. ¿Quieren hacerlo de otro modo? Cambien la ley. Así de fácil.

Si la crítica es contra los empresarios, éstos tienen razón. La culpa no es del indio, si no de quien lo hace compadre. Si la legislación actual permite que se deduzcan de impuestos los donativos y las inversiones y algunas otras cosas y los empresarios, que están para hacer empresas, para emprender nuevos caminos, para emprender nuevas batallas, utilizan esos resquicios legales, el error es del gobierno.

Como en el caso del mal gusto de los sindicatos, lo que se juzga aquí es legalidad, no moral o ética o decencia, que de eso no estamos hablando. Algunos empresarios las conocen y de hecho, presentan Códigos de Ética en sus empresas pero permiten que el que de entre sus trabajadores les roba el dinero a los demás trabajadores siga laborando y que el obrero que se atreve a elevar la voz porque siente que le están robando lo suyo, sea despedido.

Estamos juzgando legalidad, no conciencia, no valores éticos, no respeto a sí mismos y al país. No estamos poniendo en tela de juicio la seguridad de que esos pocos malos empresarios no habrán de saber qué decirles a sus hijos, educados en Europa o en Academias de Estados Unidos o allende nuestras fronteras, el día que les recriminen haber defraudado a sus trabajadores o a los mexicanos, en el caso de que además de ser empresarios, hayan sido políticos. Eso, no es el fin de la presente nota.

Si el Gobierno quiere incrementar la recaudación, obtener el favor y la simpatía del pueblo, a pesar de cobrarles impuestos, si desea conquistar respeto, no comprarlo, pues el respeto, como casi todas las cosas que valen la pena, no se compran con dinero, es tan simple como buscar un lápiz y dejar de gastar en una pluma que no sirve, que no va a servir y que nunca servirá.

Además, los que los ven batallar con la pluma y saben de la existencia del lápiz, están soltando unas carcajadas que hasta yo las escucho.

Créame, ya existe la solución, fácil, lógica, barata, que deja satisfecha a todos, que cambia el rumbo de las cosas, que permite al Gobierno recaudar lo que necesita y más, pero bajando las tasas de IVA e ISR, desapareciendo los bodrios esos IETU, IDE y demás engendros, tratando de no ser grosero al referirme a ellos.

¡Es tan fácil! Si tan sólo hicieran caso…si se dejaran ayudar…

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.
Mexicano.

Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com



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