domingo, 7 de octubre de 2012

La economía de México con Reforma Laboral




Hace días quedó aprobada por los diputados la reforma laboral, que ahora pasa a la Cámara de Senadores para su revisión final y, en su caso, aprobación y publicación.

Suponiendo sin conceder que el proyecto que se ha manejado hasta ahora quedara firme y se convirtiera en las modificaciones a la ley laboral, habría que preguntarnos si realmente estamos en presencia de una Reforma Laboral, así, con mayúsculas o solo se ha planteado al pueblo de México un pequeño ajuste de forma, una solución cosmética, una “manita de gato” que será todo, pero menos una reforma. Si acaso, será la misma gata pero revolcada.

El patrón desea obreros que le cuesten menos y en algunos casos, está dispuesto a pagarles más, pero con menor costo adicional, es decir, pide que le quiten de encima los costos indirectos como son seguro social, Infonavit, impuestos en general y todo eso que encarece la mano de obra.

El obrero pide trabajo y salario. Le importa poco si quien le paga es el destinatario final de sus afanes con tal de obtener el pan que requiere para su mesa; los útiles para sus hijos y el derecho a la clínica para él y su familia. no sabe si le paga el patrón o la cosa esa, el outsourcing, que de suyo es ilegal… todavía… creo.

Y ambos tienen razón. El gobierno, ese ente, esa ficción jurídica creada por los ciudadanos debe ser el garante de ambas situaciones. Eso es lo que no ha entendido el gobierno ni quienes están a su mando.

Ahora bien, si los funcionarios y empleados públicos no son capaces de encontrar la forma de garantizar a las partes involucradas las seguridades y deseos que buscan, vamos todos, como ciudadanos, a decirles la forma en que deben gobernar.

Ahí, en ese escenario, es que le pido a usted, mi querido lector, su apoyo decidido para hacer público que los deseos y sueños de quienes en realidad vivimos la economía de México queremos sean ciertos.

Usted que sufre a diario con la realidad de quedarse sin empleo o que ya lo perdió y ahora ha pasado a formar parte de los subempleados que en México luchan encarnizadamente por el mismo peso de ganancia que muchos que aún conservan su empleo, pues pelean los mismos frutos; usted que es patrón y ya no encuentra cómo hacerle para quitarse de encima a los del IMSS, del Infonavit, a los del Fonacot y todos esos inventos maravillosos que, el único “pero” que tienen, es que son a cargo del patrón y usted ya no da para más, ustedes, que nunca han logrado tener ni un empleo formal ni una empresa establecida y que por siempre han sido solamente parte de las estadísticas que indican que la población económicamente activa es de más del 60% en México (según la página de INEGI al 21 de septiembre de 2012 y de los cuales, el 94.61 tiene un empleo) pero que en realidad, jamás han tenido una oportunidad laboral formal, en la que les sean proporcionados los derechos de seguridad social y todo eso que viste a un puesto de trabajo.

De ahí mi afirmación de que esto de la reforma sea tan solo un cambio de cosas para quedar como estamos.

Antes de la reforma, en la mayoría de los comercios y negocios, los empleados no tenían derecho a seguridad social, ni a aguinaldo, mucho menos a capacitación y adiestramiento o planes de vacaciones pagadas o incentivos y más privilegios, mucho menos a jubilación.

Ahora, con la reforma esa laboral, tampoco habrá derecho a vacaciones, ni aguinaldo, ni seguridad social ni capacitación ni nada de nada.

Se lo digo como abogado que patrocino litigios en contra de universidades privadas que, con todo y anuncios en la televisión, no pagan ni seguridad social ni mucho menos los impuestos que les descuentan a sus cientos de trabajadores, por cierto, todos ellos catedráticos pero que necesitan comer.

Le hago estos comentarios pues sé, que el propio poder judicial contrata outsourcing para que realice las funciones de limpieza, vigilancia y demás en sus instalaciones y las empresitas, esas de tercerización o “outsourcing” como si la gente supiera qué rayos quiere decir, no entregan ni constancias de salarios, ni recibos de pagos, ni contratos de trabajo ni nada, según ellos, pero sí, emiten órdenes por escrito, las firman y ratifican, lo suficiente para incoar la relación laboral y poder demandarlos… así digan que no existe la relación laboral.

Y así, muchos así que he visto muy cerca y que sé que existen, con y sin reforma laboral. ¿Cuál cambio? Mientras exista gente con hambre, con necesidades urgentes, habrá quién acepte laborar por solo unos pesos. Mientras existan patrones sin sensibilidad social, sin respeto por su función, sin escrúpulos, habrá quien pague salarios de miseria. Mientras persista el gobierno que permita ambas situaciones, seguirá, como hasta ahora, el estado de las cosas.

El problema es que nos queda poco tiempo para hacer los ajustes necesarios. Ya la población no aguanta más. Ni los patrones que día a día pierden empresas por la voracidad del gobierno que piensa que puede sangrarlas sin límite, ni los trabajadores que cada día más tienen un empleo con menores prerrogativas. Eso es lo que el gobierno no ve.

Y es tan fácil que el gobierno cambie, que en realidad haga una reforma a fondo que les permita a todos, absolutamente a todos los 107 millones de mexicanos a tener seguridad social, que les permita garantizar su capacidad de ganancia, que cada día pienso que lo único que falta es que la propuesta llegue a un diputado o senador que sí sepa leer, que sí quiera a México, que sí piense que los actos de hoy, son origen de las consecuencias de mañana. Está a su disposición. México debe salir adelante.

Todos juntos estamos labrando el mañana de México. Hagamos que sea de triunfo, de prosperidad y para todos, como hermanos.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.
Director General
Calmécac Asesores Profesionales S.C.
Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com 



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