martes, 16 de octubre de 2012

A Manuel Navarrete y hasta España

Manuel Navarrete:
Te mando como archivo anexo una nota.
Espero te parezca bien.
Te envío también, un afectuoso saludo desde Monterrey,
 México y mis mejores deseos. Conocí el blog y les deseo mucha suerte. 
José Manuel 

José Manuel, no sabe cuánto es el agradecimiento.
Su nota es conmovedora y sobresaliente y por extraña razón que desconozco, así la esperaba.
Mañana será publicada. Le aviso en cuanto sea pública para que usted pueda hacerla constar en su página.
Me gustaría saber si estaría dispuesto a colaborar para este blog con una nota cada 10 día aproximadamente, sobre un tema de actualidad mexicana, a su completa elección. Sé que dispondrá de poco tiempo pero yo y como consecuencia, este blog, estaría maravillado contado con un par de notas suyas mensuales.
De nuevo, darle las gracias.
Un abrazo desde el otro lado del océano.
Manuel Navarrete.



Manuel Navarrete, de Sevilla, España, se dirigió a mí solicitándome una nota para colaborar con su blog http://undeto.blogspot.mx/ que en unión de otros entusiastas ha comenzado. Me dice que puedo escribir de la trata de blancas en México o un comparativo entre las violaciones a los derechos de los trabajadores en México y España. Quiero agradecerle su confianza y hacerle saber que escribo por gusto, con emoción y que algo he aprendido en la vida de algún tema, pero que en modo alguno soy experto en nada.

No podría, por ende, ni hacer un tratado del inmoral negocio de la venta de humanos ni tampoco conozco la legislación laboral española ni mucho menos las condiciones en que prestan sus servicios, como para hacer un comparativo.

Sin embargo, si unimos todos los temas y buscamos la manera de cumplir con tan honroso encargo, creo que podemos empezar por decir que hace siglos, la venta y renta de personas, de seres humanos, era un negocio lícito, productivo y en auge. Y así fue y así siguió siendo por años, muchos más de los que la ética, la moral y el derecho hubieran debido permitir.

Un día, empezaron algunos gobiernos a abolir y prohibir la esclavitud en sus dominios, como lo hiciera el de México en 1810 y muchos más. Empero, a pesar de la prohibición, el comercio de personas o trata de blancas siguió siendo negocio, mas ahora ilícito, lo que le daba a la empresa el sabor de lo prohibido y las ganancias aumentaron. Y siguió la trata de blancas.

Ahora, cuando ya formalmente no existe la esclavitud en ningún país del mundo, cuando ya han caído en la lucha por los derechos humanos seres tan hermosos como la Madre Teresa de Calcuta, Mohandas Karamchand Gandhi “Mahatma Gandhi”, Ernesto “El Che” Guevara y muchos más, resulta ser que persiste el tráfico de seres humanos sobre la faz de la tierra.

En estos tiempos modernos, cuando la gente se prepara para poder hacer la vida como Dios manda, cuando el joven busca superar al maestro y sobre todo, no sufrir lo que el padre, de pronto se encuentra con una realidad espantosa, con los hechos brutales que significa que la fábrica donde anidara sus sueños el joven de hace cincuenta años, que lo cobijó y le dio para la casa y la crianza de sus hijos, ahora ya no es de los ricos del pueblo. Ahora esa fábrica es de una multinacional sin patria, una empresa que solamente busca los dividendos y que para no generar relación firme y estable con sus obreros, busca ya no al pirata ni al señor de los mares para comprarle esclavos, ¡Dios nos libre!, no, busca a una empresa de Outsourcing para rentarle unos trabajadores de los que se pueda abusar sin responsabilidad de ningún tipo.

Y en efecto, hace años, en México y en España, el patrón era alguien a quien se podía identificar, así fuera una empresa enorme como El Corte Inglés o algunas de las grandes cerveceras de México. Podías llegar a conocer al dueño, que siempre era una persona física que daba la cara y respondía a sus empleados de frente y como hombre. Con valores y sobre todo, con integridad.

Cierto, había problemas. El obrero pide más y el patrón quiere ganar más. Pero siempre había un justo medio que ambas partes trataban de hacerlo un poquito más a su lado.

Ahora, ese justo medio, que le correspondía al gobierno ayudar a fijarlo, está completamente perdido. El obrero no tiene más que el derecho a trabajar y si no le gustan las condiciones, que se vaya. Punto. El patrón busca los artilugios fiscales que los propios gobiernos prohíjan y así, les niegan a sus empleados todo tipo de satisfactores, desde un salario decente hasta las mínimas prestaciones de seguridad social, a pesar de que gran parte del peso de ésta se recarga en los propios obreros. El patrón no quiere pagar su parte, se niega a tomarla como parte del costo de producción y la evade, al fin y al cabo, obreros se pueden conseguir, cada día hay más gente en el mundo y cada día trabajan más por menos dinero.

En ese mar de injusticias, ahora resulta que quien ingresa a laborar para vender algo en una tienda departamental de grandes dimensiones, resulta que no trabaja para esa tienda, pues su contrato se lo extiende una tercera empresa que por capital tiene un escritorio y una computadora vieja donde procesan una nómina que, por cierto, no está registrada en la seguridad social.

El permitir que empresas del tamaño que sea, puedan contratar y despedir personal sin que intervengan en el proceso, pues todo lo hacen las empresas de tercerización, ha llevado en la práctica, a que exista un real mercado libre de personas, que lo mismo van de dependientes en el mostrador que de analistas de sistemas o peor aún, de abogados de empresas. Todos dicen que necesitan comer y tienen hijos.

El daño que se hace a la confianza del hombre en su vida, en su seguridad de poder hacer la vida de manera decente, ha impulsado el incremento de los crímenes. Total, la tercerización no pide más que papeles en orden y te envía a trabajar a cualquier país. Por eso hoy vemos el gravísimo problema de los africanos en Francia, de los españoles en Portugal y de los lusitanos en la propia España. Se han borrado las fronteras para los países y para los trabajos. Los hermanos que vienen de América Central a México y los mexicanos que viajan allende nuestras fronteras, muchas veces sin documentos legales, igual son contratados por empresas que solamente buscan “capital humano” para rentarlo a corporaciones que aparecen en las revistas como las que más hacen por la sustentabilidad.

El problema es mayúsculo y la solución, no se ve cercana. Ojalá conocer el drama de los jóvenes que no encuentran futuro nos lleve a todos a crear un mejor mañana para el mundo.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.
Director General
Calmécac Asesores Profesionales S.C.
Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com 


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