martes, 16 de marzo de 2010

El valor de la confianza.

Hace unos cuantos días, Daniel mi hijo menor me pidió con urgencia que lo llevara a comprar un disco de Metallica, el conjunto ese que toca y hace mucho ruido. Claro, yo como buen padre moderno, sin inquirir demasiado fui a comprárselo, pero me aventuré a preguntar: -¿ese ya lo tienes, o no?

Su respuesta me dejó helado y fue la razón de la compra. –Es que voy a participar en un concurso para tener derecho a un Meet and Greet con los de Metallica-, dijo.

Obvio, a sus apenas dieciocho añitos no quise quitarle la ilusión de soñar que algo podría obtener y fuimos a comprar el famoso disco. Cuando llegamos a casa, lo primero que hizo fue registrar la factura en la página de internet de Mix Up, una tienda que según yo vende discos y que según mis hijos está chida. Así lo dejamos.

Todos los de su entorno, su hermano incluido, le dijeron que no se iba a ganar nada. –Para qué participas si son puros fraudes-. La regaste, gastaste de oquis, mejor hubieras separado cancha y cosas así. Daniel, firme como roca, aguantó los vendavales.

Tina mi esposa y yo, comentamos la forma en que Daniel confiaba en que habría de obtener algo. Tratamos de hacerle saber, así muy por encimita, que si no se obtienen los premios soñados, ni modo, siempre habrá otra oportunidad. Pero él, firme, serio y sereno. Confiado.

Dos o tres días antes del evento, mientras Tina y yo algo arreglábamos en el cuarto de los libros, Daniel estaba en el suyo con su compu y de repente pegó un grito que nos hizo brincar, espantados: -¿Qué te pasó? fue la voz que al unísono externamos mi esposa y yo. ¿Te lastimaste?

Daniel gritaba eufórico, contento, satisfecho. Le acababa de llegar un correo de Mix Up diciendo:

¡¡¡Muchas Felicidades!!! Eres uno de nuestros ganadores de la promoción “Meet & Greet con el grupo Metallica”, te invitamos el día 3 de Marzo del 2010 a las 4:30 pm, a la convivencia con el grupo Metallica en la Puerta 13 del Estadio Universitario a un lado de la tigretienda.

En cuanto lo supo, su alegría fue inmensa y créame, ha disfrutado el evento como niño chiquito. Se tomó las fotos de rigor, platicó con los integrantes, conoció a los del Club de Fans, hizo amigos y todo lo demás.

Sin embargo, lo que me mueve a contarle esta experiencia, muy de mi Dany, es que nunca perdió la fe, que él sabía que podía ser ganador y así estaba esperando el resultado, seguro de que iba a ganar.

Él tenía un sueño, hizo lo que tenía que hacer y lo demás, lo dejó a la confianza del que sabe que ha hecho lo que le corresponde. No hizo más, sólo lo que tenía que hacer.

Así deberíamos estar todos de seguros, con esa confianza de que hemos hecho lo que nos corresponde, con la satisfacción del deber cumplido que sólo se logra cuando hemos cubierto nuestras propias expectativas.

La victoria, el triunfo, el trofeo, se dan por añadidura y pueden no existir. La vergüenza interna o el orgullo de saberte triunfador, esos, no se pueden buscar afuera, no se logran con trofeos ni Meet and Greet. Se consiguen de saber que hiciste lo que tenías que hacer. Que tuviste la confianza en ti mismo de que todo lo hecho estuvo bien. No necesitas más.

Daniel lo logró. Es uno más de los pequeños triunfos que ha hilvanado en su vida. Sumándolos, tendremos una vida plena, llena de triunfos, productiva y además, tendremos un hombre con confianza en sí mismo, que se sabe cierto de lo que hace y que además, lo que hace, lo hace bien.

Así deberíamos ser todos los mexicanos. No buscar el último día cómo arreglar las cosas, dónde inscribirte y luego, llorar porque no se logró el triunfo. ¿Cómo has de tenerte confianza cuando tú mismo sabes que nada hiciste de la manera correcta? Cuando estás cierto que el triunfo no ha de acompañarte, nada más porque sabes que no lo mereces.

Y si lo tienes, a ti mismo te duele un triunfo que sabes no es legítimo.

Ese es el valor a destacar. El valor de la confianza porque las cosas se hicieron bien. Nada más. Pero nada menos.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.
Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com

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