lunes, 21 de noviembre de 2016

La forma correcta de hacer las cosas



José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante


Un día estaba en clase. Tenía 50 minutos diarios para explicar derecho fiscal. Y setenta alumnos. Y comencé a pasar lista, pero no de la manera “normal”. Preguntaba algo y volteaba a ver la lista. Decía un nombre, si estaba presente tenía que contestar la pregunta y tenía asistencia. Si no estaba presente, pues la falta de inmediato y al siguiente, hasta que alguien contestara. De pronto una de las muchachas de cien, me reclamó: ─Esa no es la manera de pasar lista.

Y pregunté yo: ─ ¿Por qué no? La respuesta: ─ Así no lo hace nadie. No es la manera normal de hacerlo.

Y como ese, he tenido varios incidentes en mi vida en los que me reclaman por no hacer las cosas de la manera ortodoxa, es decir, “de la manera normal”, cuando no hay quién defina lo que es la normalidad.

Comenzamos por poner como ejemplo las leyes. Durante muchos años, las mujeres en México no podían votar y eso era lo normal, lo correcto, lo que se conoce como derecho positivo. Sin embargo, a fuerza de insistencia y de buscar el cambio, un día se logró y ahora todos los ciudadanos del país, hombres o mujeres mayores de 18 años, pueden votar y ser votados. Claro, hay sus excepciones, pero son las menos.

Lo que muchos años fue “normal”, que las mujeres no pudieran votar, cambió. Ahora lo normal es que sí lo puedan hacer.

Más atrás, en el tiempo, encontramos que la gente acudía a los mercados y compraban, en una compraventa de carácter civil, uno, dos o más esclavos para que sirvieran en una casa, hacienda, o fábrica. De pronto eso cambió, cuando se vino la ola de aboliciones de esclavitud en muchos países, el nuestro entre ellos. Pero fue válido y “normal” muchos siglos. Ya no, pero lo fue.

Así, lo que hoy vemos como normal, puede ser que mañana cambie totalmente y sea no solo ajeno a lo normal, sino, inclusive contrario a derecho. Venustiano Carranza, seis meses antes de la constitución de 1917, esa preciosa que contiene las garantías sociales tan avanzadas en el mundo, firmó un decreto por el que se condenaba a pena de muerte a los obreros que participaran en una huelga. Es decir, las huelgas estaban prohibidas y de pronto, se permitieron y aún más, se impulsaron. Son cuestiones de los tiempos.

Yo tuve la fortuna de estudiar cuando había competencias de lectura y las calificaciones se obtenían como resultado del esfuerzo. Hoy, para no traumar al estudiante, hay que permitirle todo tipo de licencias… los resultados están a la vista.

Ya no es tiempo de hacer que los alumnos luchen por una calificación. Ahora se debe buscar que piensen, que encuentren el conocimiento a través del pensamiento, como forma creativa. Memorizar está bien para los elefantes y los que así quieran hacerlo. Lograr que el alumno descubra la realidad al ponerla frente a sus ojos es el reto del docente y también, la mayor satisfacción para el maestro.

Vale la pena.

Me gustaría conocer su opinión.

José Manuel Gómez Porchini
Orgullosamente mexicano.

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