domingo, 8 de diciembre de 2013

El Presupuesto del Poder Judicial de Nuevo León






José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante              


Hace muchos años tuve la fortuna, el privilegio y la obligación de manejar presupuesto. Conocí lo que significa imaginar todo lo que se va a requerir para el próximo año y además, ir calculando lo que puede surgir adicional. Afortunadamente para mí, fueron años en los que logré salir bien y nunca tuve problemas. Antes de eso, ya había vivido la experiencia de integrar un presupuesto cuando tuve el privilegio de participar en el Poder Judicial del Estado de Tamaulipas y carecíamos de todo. En efecto, tengo el orgullo de haber formado parte de la Dirección General de Estadística, Informática y Computación del Poder Judicial del Estado de Tamaulipas cuando aún no existía Windows, ni disco duro ni las computadoras de escritorio que ahora se manejan.

Y teníamos que capturar más de diez mil expedientes utilizando programas antiguos, que no existen más, como Lotus y DBase, así como WordStar, que ya no los conocieron quienes ahora dominan estas máquinas.

Y de la nada, teníamos que imaginar qué aparatos, sistemas y herramientas nuevos surgirían para poderlos incluir en el presupuesto. Definitivamente, estábamos muy lejos de conocer el futuro.

Hoy, el futuro ya es realidad y los tribunales en toda la república van al último grito de la moda en cuanto a la captura de expedientes.  

Sin embargo, es menester destacar que ahora que participo como usuario de los juzgados, que tengo que acudir a varios estados a manejar litigios, he visto que en materia de informática jurídica, Nuevo León va muy por delante de la inmensa mayoría. Obvio, cuesta ser el pionero y cuesta más, hacer que las cosas funciones bien.

Por eso ahora que veo los predicamentos en que se encuentra el Poder Judicial de Nuevo León, que solicitó una cantidad como presupuesto para el año por venir y le anuncian una significativa reducción de más del diez por ciento, entiendo las penurias que se avecinan y los problemas de logística que van a ser.

Si con el dinero en la mano, muchas veces no es posible armar las cosas de manera que funcionen como deben de ser, pues los imponderables son muchos, cuando se carece de lo elemental, el numerario suficiente, los problemas se magnifican.

Hay quien dice que el Poder Judicial no produce. Cierto, en el cúmulo de papeles y acuerdos y sentencias y eso que generan los tribunales, no aparecen ni tornillos ni plantas ni nada de lo que para el hombre común significa producción. El Poder Judicial no produce fierros ni cartones, como tampoco adornos ni materia prima. Lo que sí produce es paz social, tranquilidad, estabilidad en la sociedad para que los demás productores puedan ir a producir lo que están acostumbrados, en el ambiente de seguridad jurídica en el que queremos vivir.

Ahí radica la importancia de los tribunales. En la necesidad de que estén al alcance de la mano del justiciable, que sean cada día mejores y por supuesto, que la sociedad esté frente a los tribunales exigiendo que su conducta sea transparente, sea límpida, sea la que se espera de la autoridad.

Y para lograrlo, necesitan tener los bienes mínimos. Para eso es el presupuesto y también, saber ejercerlo. Es función de la autoridad solicitar lo que se requiere, es función de la sociedad, la vigilancia de la manera en que se ejerce ese presupuesto.

Para eso estamos los Colegios, Asociaciones y Barras de Abogados. Para formar el contrapeso que se requiere, la opinión desinteresada pero con conocimiento de causa de que las cosas se hacen bien. De la suma de autoridad y sociedad, podemos esperar siempre un mejor gobierno y por lo tanto, una mejor forma de vida para todos.

Me gustaría conocer su opinión. Vale la pena.

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