sábado, 15 de junio de 2013

Del Registro Público Vehicular.




José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante      

En la memoria colectiva de los mexicanos persisten aún los recuerdos de aquel Registro Federal de Vehículos que, con personal paramilitar, con grados y debidamente armados, pareciera que habían recibido una patente de corso para atracar sin medida. Cierto, tal vez usted aún recuerde los tiempos en que para cambiar de propietario había que llevar el vehículo a los patios del Registro y para hacerlo, le retiraban llantas extranjeras, radios que no fueran de fábrica, equipos de sonido y todos los aditamentos que se le hubieran incluido al carro, pues se corría el riesgo de perderlo por ese gran abuso.
Al tiempo perdió poder y vigencia ese registro y se buscó, ¡Oh ilusión!, que fuera un ente privado el que manejara el control de los vehículos, según para evitar la corrupción. No necesito entrar a más detalle. Usted ha conocer la historia, allá por el lejano año dos mil, de quien fuera nombrado titular del RENAVE, Miguel Ángel Cavallo, famoso torturador argentino, que hizo que todo el esfuerzo del gobierno por regular el comercio automotriz se fuera al traste.
En México actualmente está en vigor la Ley del Registro Público Vehicular, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 1º de septiembre de 2004 y es la que, en tres títulos y un total de veintisiete artículos, establece: I.- Disposiciones generales; II.- El Registro, incluyendo objeto e integración, inscripción, avisos; y, III.- Infracciones y sanciones. Por supuesto, dado que la misma ley en su artículo tercero indica  su aplicación corresponde al Ejecutivo Federal, por conducto del Secretariado Ejecutivo, éste ha sido uno más de los organismos creados para la atención puntual de las acciones a cargo del Ejecutivo de la Unión.
En su página de Internet, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública ha creado la información necesaria para quien necesite saber acerca de Repuve, su marco legal, las preguntas frecuentes, las normas oficiales mexicanas (NOM) aplicables y demás datos de interés público. Entre ellos, aparece la manera de tener acceso a información respecto de vehículos con embargos, aseguramientos y con juicios o procesos legales. Esta última tuve oportunidad de utilizarla hace tiempo a consecuencia de la operación fraudulenta que quisieron hacer con un cliente que tuvo la precaución de buscar asesoría legal con nosotros antes de comprar el vehículo y así, se evitó el problema mayúsculo que hubiera sido ser propietario de un coche con un embargo del que el depositario judicial desatendió el cargo.
Ahora, aparece la noticia que se instalará un chip a todos y cada uno de los vehículos que circulan en el país y que según servirá para arrojar datos acerca del vehículo y no, del conductor.
Como todo en la vida, tiene claroscuros. La tecnología es el destino de la humanidad pero la forma de aplicarla es la responsabilidad de los hombres. Los alcances y lo que queremos que pueda hacer la tecnología en nuestra vida, es nuestra responsabilidad como sociedad.
Si para ayudar a combatir la inseguridad es válido que se instale una forma de monitorear los vehículos, que no a las personas, será bien recibida. Si por el contrario, lo que se pretende es tener un control del tipo que presagió George Orwell en su muy famosa obra 1984, vamos mal. Además, los mexicanos tenemos ya la muy amarga experiencia de las bases de datos de IFE y otras similares que están disponibles a la venta en los mercados públicos, saber que la relativa a los vehículos pudiera ser igualmente ofrecida a la venta al mejor postor, es una interrogante que a todos nos crispa los nervios. ¿Será realmente confiable el gobierno como para permitirle que maneje la información? Recuerde usted cómo nos fue con el registro de los celulares.
Nuestra sociedad no está para experimentos que vayan en contra de lo que realmente nos beneficia. Ya no es posible que los gobernantes, en su afán de notoriedad y mal asesorados, busquen formas de control que lastiman a la gente.
Cierto, los vehículos son el medio de transporte de la mayoría de la población. Eso, en las zonas urbanas. En las rurales, aún persisten medios de transporte de tracción animal y aquellos en los que el ser humano es la fuente de energía, como las bicicletas. ¿Habrá controles en los triciclos y bicicletas, como el impuesto que quiso cobrar el gobierno de Coahuila en ese tema?
Además queda una asignatura pendiente. ¿El fin que se persigue es en beneficio de la sociedad o solamente es una idea para tener una nueva fuente de ingresos para el Estado?
La claridad en la expresión de los afanes del gobierno debe ser premisa fundamental. Explicar qué es lo que se busca y hacer valer las razones necesarias, debe ser compromiso primario del gobernante. No hacerlo, lo aparta de la sociedad y lo hace actuar a espaldas del pueblo, obteniendo a cambio, el rechazo social.
Me gustaría conocer su opinión. Vale la pena.

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