domingo, 2 de junio de 2013

Bachillerato universal y obligatorio.



Uno de los múltiples sueños que en México parece que empiezan a ser realidad, es lograr la educación preparatoria o bachillerato a favor de todos los habitantes del país. Ahora, ya es obligación a cargo del estado y derecho a favor de los particulares, el tener acceso a la educación media superior denominada bachillerato o preparatoria.
Sin embargo, ha surgido un gran problema, un problema que tal vez no se contempló en la totalidad de su alcance o que simplemente se eludió, como se hace con muchas cosas en México, para no tener que afrontarlo.
¿Dónde van a estudiar nuestros jóvenes?
En efecto, existe problema real en la capacidad del estado de impartir la educación básica preescolar o jardín de niños. También, el estado es insuficiente para garantizar el otorgamiento de la educación primaria a nuestros niños. La educación media o secundaria, por supuesto que aún no está satisfecha en sus formas de impartirse y ahora, ya es obligatorio y universal estudiar bachillerato.
No existe, por parte de la Secretaría de Educación, el universo de escuelas de bachillerato para brindar el servicio a favor de nuestros jóvenes. No son suficientes las instituciones oficiales tipo Conalep y demás.
Aquí, en Nuevo León, la universidad pública brinda el servicio de bachillerato con más de 25 escuelas preparatorias que son, definitivamente, insuficientes para cubrir la demanda de lugares. Tan es así, que existen un número muy importante de instituciones privadas que captan a los jóvenes que no logran ingresar a la Universidad Autónoma de Nuevo León y que, desde diversas perspectivas, brindan servicios que van de la excelencia a la franca burla o fraude en contra del estudiante.
La pregunta que hoy se pone sobre la mesa y que es la que me mueve a escribir va en el siguiente sentido: Si la educación a nivel bachillerato ya es obligatoria, si la educación que imparta el Estado será laica, gratuita y obligatoria, ¿puedo acudir a algún medio de defensa en caso de que me sea negado el acceso a una universidad pública, que no por eso es gratuita? La pregunta que me han formulado es: como mexicano, al corriente en el pago de mis impuestos, ¿puedo exigir al gobierno un lugar en una institución pública que imparta educación?
Si la respuesta es sí, definitivamente que habrá que premiar al gobierno y reconocer que su esfuerzo va encaminado a lograr el bien común, la justicia social y la mayor suma de seguridad social a favor del pueblo. Si la respuesta es no, entonces todo lo que dice el gobierno en sus campañas para que los jóvenes estudien bachillerato será una franca burla.
Si la respuesta es sí y los felicitamos, ahora surge una pregunta: ¿Cómo, de dónde, va a salir el dinero para otorgar esa educación que se requiere? ¿De dónde saldrá el pago a los miles de maestros que van a preparar a nuestros jóvenes? No existen ni aulas, ni personal, ni espacios, ni voluntad real de que el gobierno sea el garante de la educación media superior o bachillerato en México.
La función de las universidades públicas es impartir clases de licenciatura y por extensión, de formar sus propios maestros e investigadores, por lo que también deberán tener espacios para posgrados: maestrías y doctorados. El bachillerato es un escalón que atienden solamente para tener sus propios semilleros pero no es su nicho de mercado preferido.
Ahora bien, si el volver universal y obligatorio el bachillerato tiene como fin último que las instituciones particulares atiendan y preparen a nuestros jóvenes, estimo que se impone una revisión a fondo de planes de estudio, de control de clases y maestros, de análisis de programas y contenidos, pues otorgar reconocimientos de validez oficial sin fijar parámetros mínimos que cumplan normas internacionales, va a llevar a nuestro pueblo a estar en desventaja contra sus competidores: el mundo globalizado actual en que nos desempeñamos.
No es válido que ahora todos quieran tener un bachillerato para que al final, las cosas sigan como están y México, son aprender a utilizar el pensamiento creativo, la crítica como motor de los avances requeridos.
Ser bachiller no es malo. Malo es no saber nada y ser bachiller. Claro, los medios para lograr el acceso a ese bachillerato público existen y están disponibles. Lamentablemente, no todos los manejamos. En lo personal, sé bien de qué se trata y cómo lograrlo. Pero no es una forma que está disponible para todos. Ahí es donde se hace la diferencia que tanto lastima: la que distingue mexicanos de primera, que saben cómo defenderse y los mexicanos de segunda, que aguantan lo que les imponen.
Me gustaría conocer su opinión. Vale la pena.

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