lunes, 19 de diciembre de 2011

Cogito ergo sum.




Pienso, por lo tanto, existo. Es la frase fundamento de la filosofía que manejó René Descartes y que forma parte de lo que ahora es el racionalismo occidental, es el fundamento de la filosofía moderna a partir de la duda metódica.

Lo cito pues pienso que existe una gran diferencia entre el conocimiento y el pensamiento. El conocimiento es el puerto al que arriba el pensamiento. Pero sólo pensando se puede ir creando conocimiento. El conocimiento solo no es capaz de generar nuevo conocimiento.

Pongo como ejemplo que la idea se representa con una chispa y ahora, a raíz de que Edison inventara la bombilla eléctrica, se ejemplifica la nueva idea con un foquito prendido encima de la cabeza de quien piensa. La chispa siempre ha sido sinónimo de una nueva idea, de un pensamiento que es capaz de revolucionar al mundo. El conocimiento anterior, el ya generado y digerido, lo mantiene en movimiento, pero no lo hace iniciar.

En clase, alguna vez utilicé como ejemplo de conocimiento un jumento, pollino, asno o burro cargado con dos o tres enciclopedias, con dos o tres computadoras y muchos textos de variados autores. A pesar de que a cuestas lleva el conocimiento, el burro no es capaz de pensar. No va a crear ni a generar una sola idea nueva.

En tanto el pensamiento es capaz de resolver la situación, por más difícil que sea, por más complicado que parezca, puede funcionar aún sin tener un conocimiento previo de una materia en específico.

Cierto, la suma de lo que se va aprendiendo a lo largo de la vida va creando las condiciones necesarias para dar origen a una nueva idea. El conocimiento previo sirve de infraestructura para generar nuevas ideas. Van juntos y se suman. Pero lo importante es pensar, no ser dueño de un conocimiento enciclopédico que a nada conduce.

El ingenio mexicano es conocido a nivel mundial. Se le reconoce a los mexicanos la chispa necesaria para solucionar un problema nuevo sin más herramientas que las propias manos y, a veces, un destornillador.

Esa capacidad de pensar, esa posibilidad de resolver problemas nuevos es lo que hace que México haya podido subsistir. Esa capacidad de encontrar la forma de encarar y resolver problemas nuevos, ha hecho que la patria siga. Pero no podemos conformarnos hasta ahí. Necesitamos buscar las ideas que muevan a México a un nuevo destino, las ideas que permitan encontrar las soluciones que nos conviertan en un país de triunfadores, ya no de derrotados.

México produce cientos, miles de mexicanos que piensan, que buscan la forma de resolver sus problemas pero carecen del apoyo oficial para aterrizar sus ideas. Muchos mexicanos han generado ideas que han cambiado al mundo pero aquí, en nuestra patria, no han encontrado el soporte para hacerlas realidad y han tenido que abandonar su suelo para hacerlas realidad.

Los sueños de muchos mexicanos han cristalizado fuera de nuestra patria, pues uno de los conocimientos más arraigados que tenemos, es que debemos hacer que el que brilla, sea apagado. Eso ya no puede seguir siendo realidad en este México de hoy, que necesita a todos sus hombres.

Urge pensar, urge generar ideas. Pero sobre todo, urge llevarlas a la práctica, que se conviertan en acciones para lograr el cambio que se necesita.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.
Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com        


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