lunes, 9 de febrero de 2015

El futuro de los sindicatos



José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante       

En las redes sociales uno puede encontrar las mejores opiniones, a pesar de lo que acerca de ellas se dice. Eso me sucedió hoy, que opiné en el muro de un amigo acerca de los problemas de los trabajadores y las preguntas que ahí formulé, las copié y pegué en mi muro, habiendo conseguido unos comentarios excelentes.

Lo publicado era: ¿Y por qué nuestros jóvenes más preparados abandonan la seguridad de un empleo formal? R.- Por la pobreza de los sueldos, por las miserables condiciones de trabajo, por el desprecio del patrón al trabajador... ¿A qué te quedas con un patrón que te baja el sueldo cada vez que quiere? ¿Que no respeta tu dignidad como persona? ¿Que la seguridad que ofrece no garantiza nada?

Venía al caso por el tema a manejar, relativo a la falta de seguridad social de los empleos, a que ahora los jóvenes prefieren su independencia a entrar a un empleo formal y así, luchan por no tener ataduras.

Vinieron los comentarios: “Todo lo que se logró por medio de los sindicatos para protección al empleado -seguridad en el trabajo, semanas laborales de 40 Hrs, negociación de sueldo digno- se ha perdido con los nuevos servicios de "contratistas" donde los "no-empleados" son "libres" de "escoger" sus horarios, todo porque se vendió la idea que los profesionistas están por encima de los sindicatos, y se le ha restado autoridad a los sindicatos”, dijo Melba Langley y por su parte, Mauricio Martínez, expresó: “…Como conclusión, sí considero que los sindicatos son importantes y que son necesarios para mantener un estable ámbito laboral, sin embargo, hay un problema serio al que han optado por permanecer ciegos y que considero el problema más serio que deben acatar: En su afán individual por velar por sus propios intereses están ignorando la delicada naturaleza simbiótica en la que están, donde el perjuicio del otro invariablemente conlleva el perjuicio de sí mismo. Si el sindicato de patrones se limita a otorgar las prestaciones de ley y el salario mínimo en el afán de mantener alzadas sus utilidades, sus empresas tendrán un alto índice de rotación y bajos índices de productividad causados por la inconformidad de los trabajadores; de la misma manera, los sindicatos de trabajadores que exigen horarios holgados y prestaciones alzadas sin considerar que las utilidades de la empresas determinan su supervivencia, condenarán a muerte a su propia fuente de trabajo”.

De lo anterior tenemos dos posiciones que, sin ser divergentes, si son distintas para referirse a un mismo tema: el futuro de los sindicatos.

1.- Los profesionistas, los “freelance” son mejores porque pueden “escoger” horario, condiciones y casi todo, pero no tienen ni buen salario y ni siquiera las prestaciones de ley de un empleo formal.

2.- Los sindicatos (de patrones o trabajadores) que solo buscan aumentar sus conquistas, sin pensar que debe ser una política ganar-ganar, están logrando acabar con su “contrario” y al hacerlo, acaban consigo mismo. Cada paso que le ganan al otro, es un avance al precipicio para ellos mismos.

Ahora sí, voy a externar mi opinión. Yo he sabido de empresas que buscan pagar poco y mal, es decir, haciendo fraude a la seguridad social le dicen el obrero: “te doy de alta en el seguro con poco salario para que no pagues mucho de impuestos” cuando en realidad lo que hacen es evadir la carga que deberían pagar para tener la seguridad social que merecemos. Sin embargo, son los mismos que se quejan de que el Seguro Social es pésimo, que nunca hay medicinas, que el servicio es muy malo. ¿Cómo va a mejorar, si no pagan lo que se requiere?

Ahora, el joven que piensa que nunca va a necesitar seguridad social, que no se va a enfermar, ese joven busca que le paguen más, aun cuando no esté dado de alta ante el Seguro Social. El resultado es que a pesar de que en realidad tiene una relación de trabajo, tanto él como el patrón lo tratan de hacer pasar como “contratista” o como “freelance”, solo para no pagar impuestos ni uno ni otro. Claro, son los que más atacan al gobierno porque nunca sirven los servicios públicos.

En el fondo, hacer lo correcto, no exactamente lo que dice la ley, sino lo correcto, lo que sea moralmente válido, es lo que nos va a ayudar a salir del problema. Hace muchos años, las mujeres no podían votar, así decía la ley, así era lo legal, pero no era justo. Hubo protestas, gritos y se cambió el sistema para que pudieran votar. Ahora, a cualquiera se le hace lo más normal que las mujeres voten así como la igualdad de derechos.

Así ha de pasar con todo lo relativo a la ley. Es de sentimientos. Usted sabe, usted “siente” cuándo una orden, una disposición es justa y cuándo no. Muchas veces usted la acata porque es orden, pero sabe que es ilógica, que es contraria a la ley natural y también, que está produciendo resquemores en la sociedad.

Eso están logrando los sindicatos, de patrones y trabajadores. La molestia de la gente. En la forma en que han manejado sus relaciones, cuando a efecto de bajar los salarios, los patrones otorgan a los líderes premios en efectivo, vehículos, alhajas y demás signos exteriores de riqueza que a todos ofenden, en especial, a los propios sindicalizados.

Y claro, los trabajadores que aceptan esos estímulos, que saben que van en contra de los intereses de sus agremiados pero en favor de los suyos particulares, están logrando un beneficio inmediato que a la larga, será la causa de que se acaben el sindicato y también, la empresa.

Por eso ahora la idea es buscar el justo medio donde empresa y sindicato realmente busquen una relación ganar-ganar, en la que ambos vayan por la mejor fórmula para defender al que siempre debió ser el punto focal: el empleo.

Para el patrón, tener cubiertos con personal capacitado los puestos de trabajo que necesita, es un logro. Para el empleado, poder conseguir un buen puesto de trabajo, también es un logro. Por lo tanto, hacer que ambos logros sean una realidad para las dos partes, es la función de los sindicatos. Y la manera de lograrlo es haciendo que los beneficios vayan directamente a los trabajadores, que ya no se queden en los líderes. Y para la empresa, lo mejor es hacer público lo que otorga, para que todos los empleados sepan cuánto es lo que se está percibiendo. Mientras exista la opacidad en el manejo de la relación y también, de los fondos que otorga la empresa al sindicato, seguirá habiendo dudas, tentaciones y malos manejos. Y eso, ya no debe ser.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

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