miércoles, 2 de enero de 2013

Bienvenido un nuevo ciclo.




José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante              

Cada cierto tiempo se van cerrando los ciclos y empiezan nuevos. Así ha sido desde siempre y así seguirá siendo. El mejor ejemplo de cómo es que se empieza de nuevo está en la naturaleza, que cada año nos regala cuatro estaciones y siempre van siguiendo el mismo orden: primavera, verano, otoño e invierno, para luego, empezar de nuevo.
Así, en la vida se van dando sucesiones de bien y mal, se van cerrando ciclos y se abren unos nuevos para poder avanzar. Mientras no abras la mano para dejar ir lo que tienes agarrado, no podrás asir nada nuevo. Por eso, debemos deshacernos de lo que nos estorba para avanzar, dejar el lastre que nos impide continuar el camino que nos hemos trazado y que debemos entender es nuestra vida.
Hoy, que ha terminado 2012 y que 2013 empieza, es una oportunidad para sentarnos en soledad, para reflexionar y analizar qué es lo que hacemos bien y en qué cosas estamos fallando. Pero debemos ser muy cautelosos: no es válido mentirnos a nosotros mismos. Nunca podremos engañarnos. Cada uno sabe en su fuero interno qué es lo que le hace daño, qué es lo que le afecta y qué es lo que debe cambiar.
Mientras no exista la verdadera voluntad de cambio al interior de cada uno, no podemos decir que hemos iniciado un nuevo ciclo.
Las promesas más fáciles de romper, de olvidar a pesar de nuestra buena intención, son aquellas en las que de antemano sabemos que no vamos a acatar. En cambio, lo que sí podemos hacer, lo que sí está a nuestro alcance, es prometernos a nosotros mismos hacer los pequeños cambios que marcan la diferencia. Decirnos, a nosotros mismos, que somos capaces y que somos afortunados y para probarlo, la mejor forma es recordando que estamos vivos y actuando. Así, al entender que cada día de vida es una maravilla, podremos entender que podemos lograr lo que nos propongamos, con la sola limitante de que la promesa ha de ser lo más seria posible.
Yo lo invito a usted, mi querido lector, a que piense que si ha sido capaz de soportar hasta ahora los problemas de la vida, entonces es capaz de sobrellevar lo que la vida le depara. Igualmente, si usted puede hacer la vida a pesar de que no le den los medios necesarios, puede usted pensar que le falta algo y así, ese faltante convertirlo en una fortaleza para lograr lo que usted realmente desea. Lo interesante es tener esa fuerza interior que se llama motivación y que nadie, absolutamente nadie va a poder sembrarle. Esa es de usted, nada más de usted y solo usted puede conseguirla.
Por más que cien o mil motivadores vayan y le ofrezcan el oro y el moro para que usted cambie su forma de ser, no lo van a lograr mientras usted no lo haya decidido por usted mismo. Lo único que se necesita para cambiar, es querer hacerlo. Lo demás, sale sobrando.
Por eso, lo invito a construir un nuevo ciclo en su vida y si el que sigue es de nones, cuenta el viejo adagio que será un año de dones. Así habremos de hacerlo, el año en que los dones lleguen a nuestra puerta y no será por casualidad, sino por la firme intención que tenemos de que las cosas sucedan.
Usted haga lo que le corresponde hacer, hágalo bien y a la primera y verá que los dones llegan solos a su casa. No se necesita más que la voluntad de querer hacer bien las cosas. El mundo se da cuenta cuando alguien hace las cosas bien y lo premia. Algunos le llaman karma. Otros, casualidad. Unos más, bendición. Llámele como quiera, pero hágalo siempre bien.
Vale la pena. Me gustaría conocer su opinión.

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