jueves, 13 de septiembre de 2012

El valor del sacrificio.





Como ha venido siendo costumbre, primero se debe definir el tema a tratar y en la especie, hoy me refiero a la palabra sacrificio, su significado y alcances.

Encontré, en la Real Academia, que las definiciones tienen mucho que ver con los rituales de la iglesia y, por ejemplo, dicen que significa “ofrenda a una deidad en señal de homenaje o expiación”. También, que es el “Acto del sacerdote al ofrecer en la misa el cuerpo de Cristo bajo las especies de pan y vino en honor de su Eterno Padre” y luego, se refiere a la matanza de animales, especialmente para consumo y a la matanza de personas, en una guerra o por una determinada causa.

Sin embargo, la definición que más me atrajo es la que aparece con el número 7 y que dice: “Acto de abnegación inspirado por la vehemencia del amor”.

Ese es el sentido que me gustaría dar a la nota que hoy pongo en sus manos, sentido que ojalá logre hacerle llegar.

Sacrificio es el desprendimiento de una madre a favor de sus hijos, cuando se quita el pan de la boca para darlo sin restricción, como sacrificio es que el padre permanezca por horas en el centro de trabajo, con tal de ganar un peso más que le servirá para comprar el regalo que el hijo quiere. Sacrificio también es cuando alguien se desprende de lo que quiere con tal de hacer que el otro tenga al menos, un momento de gozo.

El sacrificio es, por tanto, un acto de amor que se demuestra de mil formas. El estudiante que se queda largas jornadas frente a los libros, buscando la manera de acrecentar sus conocimientos sin tomar en consideración que es fin de semana o día de fiesta o cosas así, hace un sacrificio, de su propia persona, por amor a quienes le costean sus estudios y también, por amor a sí mismo.

Sacrificio es también, levantarse a muy temprana hora en la mañana a fin de hacer horas y horas de ejercicio para poder participar en las competencias que le interesan, como también, quedar sujeto a los golpes que pueden lastimar al deportista.

De hecho, esta nota nace de una plática en redes sociales con un alumno a quien lastimaron en un partido y anunció, lo tengo muy presente: ¡ya puedo caminar de nuevo! Le pregunté que si valía la pena poner en riesgo la integridad física definitivamente por un juego y su respuesta, que fue una nueva pregunta, me llamó la atención: ¿Vale la pena seguir a tu corazón y morir sin quedarse sin ganas de haber hecho algo en tu vida? Incluso, me comentó que lo lastimaron en un partido de futbol americano, un golpe dado con mala intención por parte de un contrario.

Para él, joven y con mucho empuje, no es válido morir sin haber hecho el intento. Es decir, propone que debe seguirse el dictado del corazón para hacer lo que se desea.

Ahí es donde encaja el sacrificio. ¿Es válido sacrificar una carrera, una vida a futuro por un juego mal manejado? ¿Es correcto perder todo por un momento de felicidad?

O por el contrario, ¿ha de sacrificarse la emoción de vivir por guardar las formas?

¿Hasta dónde ha de sacrificarse la vida en aras de brindar a los suyos la tranquilidad que deben merecer?

Ojalá me ayude a despejar la duda.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.
Director General
Calmécac Asesores Profesionales S.C.
Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com 

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