jueves, 14 de octubre de 2010

Del origen del problema.


Ayer escuché unas palabras que me lastimaron profundamente. El lavacoches me dijo: -Licenciado, hace rato me mataron un sobrino los federales. Ya ve Usted que como no alcanza el dinero, se tuvo que meter de malo y un soldado lo mató. Ni modo. No nos alcanza.- No supe qué contestar. Me quedé helado, pues en unas cuantas frases, expresó el sentir de todos.

Y sí, la realidad social es que la gente no tiene empleo. Que para los jóvenes y también para los viejos, no existe un futuro ni menos aún, una esperanza de obtener algo.

Claro, siempre habrá quien tenga el mundo a sus pies, quien pueda encarar la vida con ánimo y con posibilidades de ganar, pero la inmensa mayoría de nuestros jóvenes, carece de lo necesario para optar por una vida ya no de lujos, sólo digna.

No cuentan con la preparación necesaria para enfrentar la vida. Lo único que saben hacer es ofrendar sus vidas a cambio de unos pesos. No tienen otra opción.

Y siguió el lavacoches. –Mi hermana pidió un préstamo de siete mil pesos pero el señor le cobra mil pesos por semana de intereses y no ha podido pagarle. Cada semana que no paga crece la deuda y también los intereses. No va a salir nunca. Por eso mi sobrino aceptó la oferta. Le dijeron que le daban veinte mil pesos por semana. Nunca los va a ganar acá, pues no tiene más que primaria terminada y no era bueno para la escuela.

¿Se da cuenta cómo puede resumirse la realidad de México en unas cuantas palabras? Nuestros muchachos no están preparados mas que para ser carne de cañón, ellos y prostitutas, las muchachas. Así no van a llegar a ninguna parte.

Cierto, el culpable es el sistema social.

Pero debemos también, buscar otras fuentes, otro origen al problema y creo que lo encontramos en los altos, altísimos réditos, en los intereses inmorales, indebidos, inaceptables que cobran los prestamistas y también, esos negocios que todo son, menos banqueros.

Al banco se le ha definido como aquél que te presta un paraguas cuando hace sol y en cuanto empieza a llover, te lo pide de regreso. Es decir, no arriesga.

Pero el sistema bancario en México, no presta el paraguas. Sólo lo muestra y, así, cobra y bastante.

Las comisiones que encajan a los cautivos cuentahabientes, van más allá de toda proporción. Se apartan de las sanas prácticas del comercio e incurren, a decir verdad, en lo que la ley ha definido como el delito de usura o mejor dicho, en asalto, que es el atraco en despoblado.

Los senadores y diputados, esos nuestros tan patriotas legisladores, acaban de aprobar una ley que según ha de controlar esas comisiones para que nunca vuelvan a saquear al pueblo.

Los bancos omitieron todo lo que se les prohibió. Claro, son tan responsables. Por supuesto, el mismo día que cancelaron unas, crearon otras comisiones y cargos aún más bravos, más feroces y más inmorales que los eliminados.

Así, nunca va a poder salir nuestro pueblo de su estado actual de cosas y va a seguir siendo un proveedor de jóvenes para la guerra sucia.

Se impone que el gobierno declare una tregua a favor de los particulares y de las empresas que les permita respirar, tomar aire, solventar sus necesidades y entonces sí, establecer una sana práctica bancaria donde el diferencial entre lo que pagan al ahorrador y lo que cobran al deudor, sea decente. Actualmente le pagan a Usted, por su dinero, entre el seis y el ocho por ciento anual. Si Usted lo pide, puede llegar el cobro a entre el ochenta y el doscientos por ciento anual. Se aparta de toda lógica, de toda decencia y de toda honestidad.

El día que le permitan al ama de casa, al profesionista independiente, al padre de familia, al pequeño comerciante, disponer de su propio dinero, ese día empezará a cambiar la situación de México.

Mientras todos obtengan tajadas inmorales de las ganancias de la gente, seguirá habiendo problemas.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena

José Manuel Gómez Porchini.
Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com

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