sábado, 22 de mayo de 2010

La enseñanza del Derecho.

Las escuelas y universidades de nuestro país están diseñadas para enseñar a los jóvenes el contenido de la letra de la legislación vigente, de las normas positivas y si acaso, algunas, la forma en que esas normas se crean.

Pero no existe, no al momento, una especialización en la enseñanza del Derecho que permita al estudioso buscar, desde el inicio, alguna de las formas de aplicación práctica del Derecho.

Si vemos con cuidado, Abogado es quien redacta las leyes como lo es el que procura la justicia, lo mismo aquél que trata de enseñar la materia y el otro que sólo busca dar consejo legal sin participar en el litigio.

Nuestras universidades tratan de formar al estudioso de manera tan amplia, que en realidad sólo le dan los rudimentos de múltiples materias sin haberle enseñado a profundidad ninguna de ellas. Y es un tema muy sensible.

Ahora que los años me han brindado la oportunidad de ver la forma de hacer la vida de mucha gente, he aprendido que en realidad, el producto que egresa de las universidades está aún muy tierno, que le falta especializarse y no me refiero a una Maestría o estudios más profundos. Me refiero a crear segmentos en la enseñanza del Derecho.

Algunas cuantas escuelas ya generan Abogados con especialidad en Finanzas Públicas, o Licenciados en Derecho y Banca, o con especialidad en Derecho Notarial o Agrario o no sé cuántos más.

Sin embargo, lo cierto y la práctica común es que el egresado no obtenga una especialización en materia alguna y entonces, sale a la realidad a toparse con que su preparación es deficiente y no por la falta de calidad de la escuela, sino por la falta de visión de las autoridades educativas que no han pugnado por lograr un esquema más especializado en las escuelas de Derecho.

Ahora bien, lo que sigue, es que todos juntos elevemos nuestra voz para lograr que, primero, las propias universidades y luego, ya ven cómo es de lento, el sistema logre cambiar y crear la especialización que corresponde.

Debemos luchar por lograr que las escuelas promuevan la investigación jurídica, lo mismo que las técnicas de enseñanza del Derecho o la formación de verdaderos creadores de leyes o quienes conozcan, desde dentro, lo que es laborar en los juzgados.

Quedarnos como estamos, enseñando el Derecho como lo propuso Gayo en sus muy famosas Institutas, implica quedarnos muchos siglos atrás.

Lograr cambiar la forma de enseñarlo, será nuestro mérito, de todos los mexicanos y por supuesto, vale la pena.
Me gustaría conocer su opinión.

José Manuel Gómez Porchini

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