domingo, 19 de julio de 2015

Acceso a seguridad social universal real





José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante   

Ahora que las redes sociales se han encargado de magnificar los problemas pero que también han sido tanto la forma de solucionarlos como el vehículo para hacer saber esas soluciones, en México existe un problema real, grave, que día a día duele más y va tomando tintes de catástrofe: La seguridad social. Más bien, la falta de seguridad social.

En números gruesos, somos ciento veinte millones de mexicanos. Disfrutan de acceso a servicios de seguridad social, medicina y pensiones, aquellos asalariados que son afortunados al haber sido inscritos en algún sistema de seguridad social de los muchos que coexisten en el país, recordando que cada uno tiene sus propias reglas y sus propios requisitos. Así, pueden formar parte de los más numerosos, los del Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS, de los oficiales de gobierno, es decir, los que cotizan en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado, ISSSTE, de alguno de las más de treinta y cinco universidades públicas que proporcionan seguridad social por sí mismas, de los que brindan las grandes empresas paraestatales, como los bancos, Comisión Federal de Electricidad, CFE; Petróleos Mexicanos, Pemex; Banobras, Fuerzas Armadas y unos cuantos más. En total, cerca de veinte millones de mexicanos tienen derecho por sí a seguridad social. A esos veinte millones, habrá que sumar cuarenta millones más, que son los padres, cónyuges e hijos, que resultan ser derecho habientes.

Sin embargo, falta otro tanto de mexicanos, sesenta millones por brindarles protección y así como están las cosas, ni el IMSS ni el Seguro Popular, que por cierto, carece de clínicas, médicos y forma de brindar apoyos, ni ninguna otra dependencia de gobierno serán capaces de soportar el costo de esa asignatura pendiente.

Y tenemos así los grandes problemas que más laceran a nuestro país: los maestros que han luchado contra viento y marea, sin conocer bien qué es lo que tienen que hacer; los propios usuarios de redes sociales que difunden notas que nada tienen que ver pero que como están impresas les conceden credibilidad y cito: consideran un hecho la fusión entre IMSS e ISSSTE y que ambos habrán de cobrar por los servicios. Al respecto digo: algún día lo podrían hacer, pero para ello, necesitan cambiar la ley vigente y no existe, no públicamente, iniciativas en ese sentido. Lo que circula es la tabla de costos cuando el IMSS brinda servicio médico a personas que no tienen derecho, es decir, cuando se atiende a un ajeno.

Maestros, gente sin seguridad social, falta de transparencia de gobierno, evasión y elusión fiscales a todo lo que da, sin medida alguna de gobierno que contenga la defraudación fiscal; el fraude a la seguridad social que significa tener un obrero pagándole de manera formal unos pesos y con ese salario darlo de alta, cuando la diferencia (que es mayor al salario) se paga por separado y muchos bemoles más. No existe interés de nadie por solucionar los problemas y así seguirán, a pesar de lo que el SAT diga y haga.

Sin embargo he aprendido que una cultura de años, que una forma de conducirse del colectivo formal puede fácilmente cambiar cuando ese mismo colectivo tiene interés en el cambio. Eso es lo que ha de hacerse ahora en México.

En 2004 presenté a consideración de la Academia, del foro jurídico y luego ante muchos otros foros, la forma de otorgar servicio médico, pensión, seguro de desempleo, protección a migrantes y muchas otras cuestiones que entran en la más amplia acepción que merece la expresión seguridad social. No se agota en el servicio médico y la pensión. Debe velar por la integridad de la persona, desde el nacimiento hasta más allá de la muerte y para ello, ha de intervenir, siempre respetando los derechos y garantías de la persona.

No he cejado en los afanes porque se torne realidad y ahora, que han cambiado muchas cosas, que tenemos nuevos tiempos y que la gente es distinta, de nuevo enarbolo mi propuesta para hacerle saber a los gobernantes que es posible brindar seguridad social a la totalidad de la población tomando el equivalente a dos o tres puntos del Impuesto al Valor Agregado, IVA, mediante una tarjeta tipo “cliente frecuente” que le brindaría a cada uno de los ciento veinte millones de mexicanos, la tranquilidad de que el futuro está asegurado.

Cada quien será titular de su propio sistema de seguridad social, de manera que los que ahora coexisten, no perderían su vigencia pero sí, se aliviaría su carga al proporcionar una forma de quitar presión a la recaudación de fondos para pensiones. Esas cuentas serán individuales, sin acceso del gobierno a las mismas y así, se garantiza su libre disposición, con la restricción que en el propio proyecto se establece.

Desde el primer día de vigencia del sistema, pueden cubrirse las pensiones que faltan, pues siempre habrá dinero, ya que al ser tres los tipos de personas que tendrán cuentas: personas físicas, morales de derecho privado y morales de derecho público, los fondos de éstas últimas servirán para garantizar la seguridad social de los que nunca compran, de los que ya alcanzaron la edad o de quienes ya disfrutan de una pensión pero raquítica. La propuesta garantiza, al menos, dos salarios mínimos por persona para garantizar una vida digna.

Cuando compren las personas morales de derecho privado, las empresas, los fondos se irán a una cuenta de la que solamente podrá disponerse para el pago de impuestos, lo que nos garantizaría mejor recaudación.   

Todo lo demás está en mi blog. Está a sus órdenes. Es por México.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada