domingo, 4 de septiembre de 2011

La glosa del informe.




Glosa significa, según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua: Del lat. glossa, palabra oscura, que necesita explicación, y este del gr. γλῶσσα, lengua). 1. f. Explicación o comentario de un texto oscuro o difícil de entender.

Es decir, un texto que resulta incomprensible o que deviene oscuro, necesita ser glosado, ser interpretado para poder ser comprendido por los demás.

Hoy, aparece que el informe del Presidente de la República debe ser glosado, es decir, es un texto oscuro y difícil de entender que necesita ser explicado a la mayoría de la población.

El propio Presidente ha invitado a la ceremonia de glosa de su informe y los importantes del país, comunicadores incluidos, han acudido en masa a la convocatoria.

Sin embargo, acá abajo, al pueblo, a los que no tenemos la información privilegiada que permite asegurar el futuro y hasta por varias generaciones, nos sigue resultando incomprensible el estado general de la nación.

Todos conocen la forma de operar de las bandas de criminales, menos el gobierno. Todos han visto a los estafadores profesionales que atracan escudados en nombramientos oficiales, menos el gobierno. Todos saben lo fácil y barato que resulta insultar policías, lo sencillo que es vender quesos a muy altos costos y así, hasta el infinito. Cada una de las formas de lastimar al país, que ya está lo suficientemente herido como para seguir maltratándolo.

Tenemos un informe que se entrega por lo bajo y de forma que sólo quien disponga de toda la parafernalia necesaria, podrá lograr su glosa.

Así, con ese tipo de situaciones y conociendo la realidad, el mexicano común no requiere ni de informe ni de glosa.

Necesita libertad de pensamiento, de expresión, de forma de vida, de elección de futuro, de expectativas de sueños y de los mismos sueños.

México debe salir adelante y no lo está logrando merced a la pésima labor de quienes deberían encabezar el orgullo nacional, de quienes tienen todo para ser guías del pueblo entero y que, en aras de una victoria pírrica, de una migaja de poder o de un peso del que luego abjuran, han venido perdiendo la oportunidad de elevarse a los ojos de la nación como los forjadores del cambio.

Ver a políticos de todos colores convocando a marchas contra políticos de otro color o del suyo mismo, sólo porque no les concedieron el privilegio, la prebenda o la canonjía prometida, en verdad que produce una sensación entre asco y vergüenza.

Yo le pido a Usted, mi querido lector, que entiende por haber analizado la situación nacional, actúa en consecuencia. Luche siempre por hacer brillar el derecho y más aún, sobre el derecho y la legalidad, busque siempre que la justicia sea la que prevalezca, no importa que así no lo contemple la ley.

Piense siempre que su actitud digna, de valor y respeto por los derechos de los demás y los suyos propios, será siempre un guía para los demás.

Si lo ven a Usted, que es ese ejemplo, doblarse ante el poderoso, aceptar la limosna de quien tiene o permitir las afrentas del ruidoso y agresivo, habrá perdido su valor y así, aunque traten de glosar su conducta, la sentencia ya estará dictada: culpable.

Así, existe sentencia respecto al actuar de nuestros gobernantes: culpables.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.
Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com        


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