lunes, 2 de marzo de 2009

Del Valor de la Educación

Entre los recuerdos más claros que tengo de mi abuela materna, con quien conviví un tiempo en mi natal Ciudad Victoria, capital de Tamaulipas, son sus consejos, que a pesar de la distancia en el tiempo, siguen siendo válidos.

Me acuerdo que me comentó, como si fuera un cuento, la historia aquella de los muchachos a quienes les encargan que en el viaje recojan piedrecillas. -Les van a servir- fue la instrucción. Algunos, agarraron unas cuantas. Otros, una cantidad regular. Unos pocos se cargaron con gran peso en piedras. Al final del viaje, las piedras se convirtieron en piedras preciosas, oro, perlas y demás gemas de gran valor.

Los que sólo cargaron unas cuantas, se dolían de haber sido tan poco previsores. Los que por el contrario se volvieron millonarios, agradecieron a su obediencia el haber tomado la mayor cantidad posible.

Lo mismo pasa con la educación. No se sabe nunca cuándo va a servir el tener almacenada en la memoria determinada información. Y toda la información, conocimiento, prácticas, etc., que se van recabando como bagaje cultural, son las que permiten al ser humano tener la capacidad de encontrar la diferencia entre el bien y el mal y optar por lo que les parezca mejor. Sólo quien tiene conocimiento tiene poder. El conocimiento, de cualquier tipo, es fuente de poder.

Desgraciadamente en nuestro México, el conocimiento cada vez va decreciendo, cada vez es más fácil encontrar “analfabetas funcionales”, es decir, personas que saben leer pero que no alcanzan a comprender lo leído.

Yo crecí entre Maestros. Mis dos abuelas, Maestras. Mi Padre y sus hermanos, con título de Profesor de Educación Primaria. Mi tía Rosita, única hermana de mi Madre y quien ha sido amiga y cómplice de todos y cada uno de mis hermanos y mía, también Maestra. Además, con Maestría en Matemáticas. Mi esposa también es Maestra.

Por eso quiero dar clases en mi facultad, la de Derecho de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Pero ya estoy divagando.

El tema va encaminado a demostrar el tan alto costo que tiene que el Gobierno no haya venido siendo previsor en materia de educación.

Cierto. La educación debe ser laica, gratuita y obligatoria, pues así lo establece el artículo 3º Constitucional. Lástima que tan hermoso postulado sea ajeno a la realidad.

Existe una gran diferencia entre los niños que son “llevados al Colegio” y aquellos que son “echados a la escuela”. Baste y sobre repasar la historia de Ricardito, el compañero de travesuras de Memín Pingüin, que la mamá quería llevar al colegio y el papá se opuso. Lo saben los que como yo, han leído esa historieta.

Las escuelas públicas, las que había venido manejando el sistema federal y a últimas fechas pasaron a control de los gobiernos estatales, cuentan con Maestros que, en su mayoría, pertenecen al sector más politizado de México, precisamente por que son los que tienen el acceso a la educación. Los Maestros de México, forman un grupo poderoso, que piensa, que entiende sus postulados y que se enfrenta a múltiples retos para hacer valer sus ideas.

El Maestro de escuela privada, si bien puede, lo que en la mayoría de los casos es cierto, contar con la misma preparación del Maestro Público, guarda sus comentarios, somete su pensamiento, dobla su voz, por que no goza de la libertad del Maestro Público.

Ahora bien, ¿Cuál es mejor? ¿Cuál produce mejores resultados?

Ahora entramos en terrenos en que es difícil señalar un derrotero, sin peligro de que existan mil voces que demuestren lo contrario.

Queda en manos de los padres de familia elegir lo que crean más conveniente para sus hijos, como queda en manos de los jóvenes elegir las escuelas superiores, ya públicas, ya privadas, en las que puedan desarrollarse.

Como las piedritas de mi Abuela. Todo el conocimiento es válido y valedero. Queda en quien lo recibe, el uso que habrá de darle, así como responder a quienes en él confiaron, del destino que de a sus conocimientos.

Aquí trataré de plantear el quid del asunto. Si Usted, querido lector, opta por inscribir a sus hijos en una escuela pública, Usted sabrá la razón y motivos de su elección. Sólo habrá de cubrir Usted, los costos que siempre alegan los de “la Sociedad de Padres de Familia”, pero el alto costo de los edificios, de los Maestros, de la infraestructura en sí que se requiere para el funcionamiento de una escuela, quedará comprendida dentro del dogma planteado por el Artículo 3º Constitucional ya invocado, es decir, gratuita, y no habrá más cargos por ello.

Si Usted prefiere que la matrícula sea en una escuela privada, deberá pagar los costos que ello implica: Cuota de Inscripción, Colegiatura, uniformes, que el de gala, que el de deportes, que el de la banda de guerra, que etc, etc, y etc.

Un Colegio particular medio, tendrá cabida para, digamos, quinientos alumnos. El Colegio habrá de absorber, claro, con lo que Usted paga, los costos de Maestros, mantenimiento, instalaciones y etc. Esos alumnos ya no le van a costar al Estado, cualquiera que sea el nivel. Desde kínder o preescolar, hasta la Universidad.

Es decir, el padre de familia que decide inscribir a sus hijos en un Colegio particular, le está ahorrando al Estado el costo de la educación de sus hijos. El costo de los edificios. El costo de los Maestros. El costo de la infraestructura administrativa, legal, etc., requerida para el manejo de una Institución Educativa.

Ahora bien. Imagine Usted que los padres de familia de los quinientos alumnos de un Colegio, deciden, todos, cambiar a sus hijos a una Escuela de Gobierno. Por un lado, cierran una fuente de trabajo pues quiebran al Colegio Privado. Por otro, ponen en un brete a las Escuelas Públicas de la zona, pues ellos también tienen derecho a inscribir a sus hijos en esas Escuelas.

¿Cómo debe asumirse lo anterior? Ya existen voces, planes y proyectos que pretenden entregar en efectivo a los Padres de Familia, el costo de la educación de sus hijos, para que los inscriban en sector público o privado, según sea su conveniencia. Existen planes y proyectos para poner a competir por la preferencia del usuario, los padres de familia, a las instituciones educativas públicas y privadas.

Quien obtenga mejores resultados y la preferencia del consumidor, habrá de permanecer.

Tal vez no sea esa la forma apropiada de manejar la situación. Estimo que debe permanecer intocado el espíritu del constituyente cuando estableció que la educación debería ser laica, gratuita y obligatoria. Pienso que esa premisa, debe cumplirse. ¿Cómo hacer que quien inscribe a sus hijos en un Colegio particular disfrute de la Garantía Constitucional establecida en el pluricitado Artículo 3º de nuestra Carta Magna?

Otorgándole la posibilidad de que los recibos de pago de colegiaturas puedan ser deducibles de impuestos. De hecho, sólo estará disfrutando de la prebenda establecida en la Constitución. Cierto, de entrada, correrá con el gasto, pero recuperará lo pagado, vía devolución o compensación de impuestos.

Como Maestro que he sido, como Maestra que es mi esposa, comentamos con tristeza que los jóvenes alumnos, cada vez cuentan con menor preparación y conocimientos. Hablo de los que recibe en escuelas preparatorias privadas y los que hemos visto a nivel profesional, ya privado, ya público, como Catedráticos.

Es increíble que jóvenes bachilleres (más de uno no sabrá que quiere decir el término bachiller) ignoren las normas mínimas del lenguaje, de la historia, de los números, de la geografía. Vamos, es muy triste encontrar profesionistas egresados tanto de universidades públicas como privadas, que a pesar del título profesional recibido, ignoran todo lo relativo a lo que se supone debería ser su ciencia.

Los bachilleres (que quiere decir alumno de preparatoria) que sorprenden por su ignorancia, provienen tanto de instituciones públicas como privadas. Ahí, en la ignorancia, no se alcanza a distinguir la diferencia.

También es cierto que egresados de ambos sistemas, público y privado, cuentan con un gran acervo cultural y una actitud que emula a los guerreros romanos, indomables, recios, bravíos, seguros de su saber y su valía. Vale tanto para damas como para caballeros.

Entonces, ¿Cuál será la diferencia? ¿Acaso seremos los padres, en nuestra indolencia? ¿Acaso la responsable será la apatía del alumno? ¿Las fuentes de distracción de la vida moderna? ¿El Internet?

Estimo que la voluntad de hacer las cosas está imbíbita en cada uno. Que es de dentro del alma donde se encuentran los arrestos necesarios para atender la senda del bien, no la autopista del mal, la que citara Mafalda. También lo sigo leyendo y está en un lugar especial tanto en mi mente como en mis posesiones. Espero que lo conozca. Si aún no lo conoce, lo invito a leerlos juntos. Estoy a sus órdenes.

En esa ignorancia de que he hablado, está el verdadero valor de la educación.

Quien recogió las suficientes piedritas del cuento narrado, es capaz de enfrentarse a la vida con las armas necesarias para encararla y hacerse un ser humano de provecho.

En los demás casos, cuando sólo se tiene como ídolo al matón, al traficante, cuando no hay más emoción en el infante que ser “El malo de la película”, pues son los que ganan más, cuando el alumno lee un texto y no es capaz de entenderlo, cuando la falta de preparación es un impedimento para afrontar la vida, ahí es cuando nos damos cuenta del gran daño que se hace a los alumnos.

Pretender ayudarlos dándoles el pase, cuando su preparación es deficiente, es hacerles un daño.

Es hacerle un daño a México, pues nuestros jóvenes, el futuro de la patria que ya son el presente actual, sólo sirven para lavar platos, para la maquila como operadores de turno y nunca podrán aspirar a un puesto de trabajo calificado.

Más cara que la pobreza, es la ignorancia.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.

domingo, 1 de marzo de 2009

De la Impunidad

Sor Juana Inés de la Cruz:
¿Quién es más de culpar, aunque cualquiera mal haga,
la que peca por la paga o el que paga por pecar?

Niño!! Deja ahí!! Es el grito de batalla de las madres todos los días.

El niño, entonces, suspende su actividad, que no debe de haber sido muy buena, para que se haya ganado la reprimenda de la madre.

Sin embargo, pronto, más pronto de lo que se puede usted imaginar, el niño aprende que los gritos desaforados de la madre no siempre traen como resultado el castigo tan temido.

Es decir, aprende que aún cuando no cumpla la orden dada, no pasa nada.

Luego, llega el padre, aquél a quien siempre se le echa la culpa, el que debe tomar el papel de hombre formal y castiga al menor.

"Si lo castigo... eres bruto, no tienes sentimientos... si lo perdono,... ¿es así como los educas?", según el Poema del Padre, de Héctor Gagliardi.

Y, efectivamente, ahí radica el quid del problema. ¿Hasta dónde se debe permitir una actitud y cuándo se debe poner un alto? Ya en la vida del adulto, tenemos que está sujeto a infinidad de oportunidades para quebrantar la ley, para desairar lo que dictan las normas morales, para ir en contra de los convencionalismos sociales, para desatender las normas religiosas.

El resultado siempre es el mismo: no pasa nada.

No pasa nada. Imagine Usted, amable lector, cualquiera de los dictados que el hombre se ha dado a lo largo de la vida, según para normar la conducta del hombre en sociedad.

Imagine alguno que no sea muy difícil de cumplir. No nos vayamos a los extremos.

Imagine que el joven acude a la escuela, primaria, secundaria, preparatoria o en la propia universidad, la que sea.

Olvidó hacer los deberes. Pobrecito, dice el mentor. No pasa nada.

Imagine que se pasa un alto al conducir un vehículo, o que circula a exceso de velocidad en zona escolar.

Lo para un oficial de tránsito, un señor autoridad y al igual que lo hacía cuando era niño, una sonrisa o una gratificación en numerario, que a la larga vienen siendo lo mismo, permite que lo disculpen.

No pasa nada. Vaya usted ante una dependiente de tienda, un vendedor de autos (no digo el nombre de la agencia, me lo reservo, pero ellos sí saben a quién me refiero), acuda Usted a solicitar un servicio y la gente no hace lo que le corresponde, pues, todos saben que no pasa nada.

Ahora imagine que roba, asalta, mata o comete cualquier otro de los delitos que merecen pena privativa de libertad.

Un abogado astuto, una dádiva ofrecida a tiempo y ante quien la solicita, y,... no pasa nada.

Ese no pasa nada es lo que ha hecho que la humanidad haya permitido las atrocidades de la que todos los días tomamos nota puntual por los medios de información.

Cuando la madre perdona al niño travieso, cuando el maestro disculpa al alumno holgazán, cuando el oficial de tránsito acepta el soborno, volvemos al apotegma esgrimido por Sor Juana Inés de la Cruz: ¿Quién es más de culpar, aunque cualquiera mal haga, la que peca por la paga o el que paga por pecar? Luego entonces, la autoridad: la madre, el padre, el profesor, la policía, el agente de tránsito, todos, en suma, son los que van permitiendo que se relajen las normas al aceptar y permitir como válidos los pretextos y excusas que se esgrimen para no cumplir con los ordenamientos.

Sin embargo, tal como el dilema que se plantea el padre en el poema referido, o lo que aduce Sor Juana, ¿hasta dónde es aceptable la disculpa? La política de Cero Tolerancia implementada en Nueva York no fue suficiente para terminar con los delitos en aquella ciudad, y no será tampoco suficiente en ninguna otra.

Lo que se necesita no son leyes más estrictas, ni carceleros feroces, ni madres y padres despiadados, ni maestros intolerantes.

Lo que se requiere es crear conciencia, desde niños, en los alcances de los actos de cada quien.

Es decir, se debe inculcar, cual doctrina de cualquier tipo, que existe una línea que separa lo correcto de lo indebido, lo bueno de lo malo, lo válido de lo penado.

Al niño, se le debe querer, alentar, apoyar, pero también se le deben poner límites.

Así como siendo muy pequeños, existen barandales en su cuna que fijan los límites donde puede moverse, y que al empezar a caminar se le va marcando hasta dónde puede llegar, así se le deben poner límites en cada acto de la vida para que al llegar a la edad en que pueden utilizar su capacidad de raciocinio, les haya quedado perfectamente claro qué es lo bueno y qué es lo malo y, además, el por qué de la diferencia.

El comercial televisivo en el que el niño anuncia a sus padres que obtuvo un diez pirata, es un claro ejemplo de que el niño es capaz de diferenciar entre lo bueno y lo malo.

¿A qué padre le gustará que su hijo obtenga calificaciones piratas? Y sin embargo, es mucho más común de lo que se imaginan los padres que luchan por que los maestros releven a sus hijos de las tareas que les han encomendado, "porque está muy chiquito".

Recuerde, amable lector, que por Usted no iban en automóvil a la escuela. Eran otros tiempos, dirá, y es cierto, pero trasladando el símil, a Usted no le forraban los libros.

Usted lo hacía por sí mismo. Ahora el común denominador es que los padres pretendan eliminar de las vidas de sus hijos los problemas cotidianos, sin entender que al negarles la oportunidad de hacer sus propias tareas, los esfuerzos que les corresponden, les están negando la oportunidad de crecer como personas íntegras en todos los sentidos, y les están vedando la oportunidad de conocer sus propios alcances.

Por eso, cuando se enfrentan a algo que deberían poder resolver, resulta que no tienen la capacidad de respuesta necesaria para tal efecto.

Y es ahí donde entra la impunidad, que significa dejar sin castigo el mal hecho. Impune queda el niño que no recibe regaño por la pataleta, como el alumno al que disculpan no elaborar sus tareas, como impune queda quien omite cumplir una ley: no matar, no robar, no asaltar, no conducir ebrio, etc. Si pretendemos empezar por corregir a los conductores ebrios, o por corregir a los narcotraficantes, tendremos que la labor es mucho mayor a nuestras fuerzas, y lo estamos viendo día a día.

Lo que se impone, es empezar a exigir a cada uno que hagamos lo que nos corresponde, sólo eso y nada más que eso, pero eso sí, con la seriedad que el caso amerita.

Empecemos por exigirle a cada uno, que realice las funciones que le fueron asignadas: a la madre, a que reprenda al hijo; al padre, que apoye dicha reprimenda; a los maestros, que exijan las tareas que correspondan; a la autoridad, que cumpla con la obligación de sancionar a quien comete las faltas menores, etc. Así, las faltas mayores dejarán solas de cometerse.

Es un dicho de los abuelos: cuida los centavos... los pesos se cuidan solos.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.


Publicado el 31 de agosto de 2005 en El Porvenir
http://www.elporvenir.com.mx/notas.asp?nota_id=25985

lunes, 23 de febrero de 2009

Asamblea de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social 2007

Entre casos inéditos aconteció la XLVII asamblea anual de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social que se realizó en Chihuahua.

Conocí lo que es la Academia por conducto de la Preparatoria Número 15 Unidad Madero de la Universidad Autónoma de Nuevo León, hace muchos ayeres, cuando fui a realizar mi servicio social. Me tocó ver la forma en que se reunían los Maestros de cada una de las áreas a comentar los problemas de su materia, los avances con los alumnos, los temas que faltaban y la forma en que habrían de afrontarlos. Me gustó.

Luego, muchos años después, tuve oportunidad de asistir a las reuniones de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social realizadas en Guanajuato, Tijuana, Saltillo, y algunas otras. Todas, presididas por el Maestro Guillermo Hori Robaina, Presidente de la Academia y uno de los juslaboralistas más respetados del país. Fui, observé las Mesas de Trabajo, asistí a las Reuniones Plenarias, voté, mas nunca participé con una Ponencia, tal vez, por el temor de que mi propuesta no fuera de interés, tal vez por el temor de hacer el ridículo, tal vez por pensar que no tenía nada que aportar, razones que ocasionan el que la gente se reserve lo que puede dar a los demás.

En varias ocasiones me acompañaron mi esposa, mis hijos, conforme fueron naciendo y tengo, en mi “Muro de las Vanidades”, colgados los diplomas obtenidos. Mi único mérito fue haber asistido. Los diplomas de mis hijos son de primeros lugares en la escuela y esos sí que tienen mérito.

Hace dos años, traté de asistir a la Asamblea Anual a realizarse en Hermosillo a hacer valer mi propuesta, la que Usted ya ha visto varias veces, pero, nunca falta un pero, tenía audiencias que atender en Durango y, de participar en la Academia a sacar adelante mi trabajo, la única opción que tenía fue la que seguí. Me quedé con las ganas.

Hace un año, la Asamblea fue en Monterrey y a esa sí asistí. Ingresé como Miembro de Número. Esa reunión ya se la comenté el otro día en estas mismas páginas.

Ahora la XLVII Asamblea Anual de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social se realizó del 01 al 04 de abril en Chihuahua, Capital del Estado Grande. Empezó con un rompe-hielos en la Facultad de Derecho anfitriona. Saludé a grandes amigos de antaño, a otros nuevos, a jóvenes de Chihuahua y otros lares, a Carlos, que me acompañó en Monterrey, a Lunia, que tiene unos ojos preciosos, al Dr. Rubén, que cumple 45 años de publicar libros, a muchos más. Excelente. Los muchachos se fueron a la “Cantina de Don Lupe”. No sé a que fueron.

Estaban muchos académicos con esposas, hijos, yernos, nueras, en suma, familias completas. La verdad, es un gusto la forma en que la familia de los juslaboralistas en México se conforma. Además, había hermanos latinoamericanos de primer nivel.

Usted ya conoce mi afecto por esa tierra y sus habitantes, por lo que tal vez, mi nota esté afectada de parcialidad. Sin embargo, las palabras del C. Gobernador en la ceremonia de inauguración, cuando dijo que él había participado, siendo estudiante, en algunas Asambleas, lo puede ubicar en el trato que se nos brindó. Lástima que yo no hubiera ido a las actividades extracurriculares celebradas el lunes en el Bross Club y el martes en el Shiguas, que no sé donde quedan pero que empezaron a las diez de la noche. Dicen los muchachos que estuvieron “de pelos” y así debieron haber sido, por las caras que presentaban por las mañanas. Recordé cuando me decían: “de noche das miedo y de día das lástima”. No se por qué.

Total, se inauguró la Asamblea y empezaron los trabajos. Seis Mesas: Derecho Individual, presidida por Hugo Arriaga; Colectivo, Enrique Maldonado Corpus; Burocrático, Enrique Mercado; Procesal, Héctor S. Maldonado; Administrativo Laboral, Adolfo Sánchez; y, Seguridad Social, Agustín Arias Lazo. Todos, Maestros y Doctores en Derecho. Todos, de sobrada capacidad académica.

El lunes, la conferencia de Fernando Afanador Núñez, de Colombia. Excelente. Una delicia.

Comida en el nuevo campus de la Universidad. Yo, además, me fui con los tamaulipecos a El Cortijo, que si no lo conoce, se lo recomiendo para cuando vaya a Chihuahua.

Por Usted, por México y por lo que para mí significa mi propuesta, me inscribí en la Mesa de Seguridad Social. Primero, habló el Doctor Ángel Guillermo Ruiz Moreno, Presidente de la Asociación Iberoamericana de Juristas de Derecho del Trabajo, para dar una Conferencia Magistral acerca de los migrantes y de los trabajadores informales y de su propuesta para insertarlos en el régimen obligatorio del Seguro Social.

Yo llevé como novedad el texto “México debe salir adelante”, que hace escasa una semana me entregara Omar Lazcano, recién salido de la editorial. Intercambié textos y criterios con el Dr. Ruiz Moreno.

Empezaron las ponencias. Entre 10 y 20 en cada Mesa. Algunas pasaron, otras no. Las votaciones fueron divididas, abrumadoras, absolutas. Pero nunca, según los que saben de esto, se había dado el caso de un empate.

En las demás Mesas, lo mismo, algunas pasaron por aclamación, otras se rechazaron. Lo normal.

Por la noche, en la copa, algunos académicos empezaron a comentar a sotto voce una cuestión inédita: la posibilidad de instituir la Venera “Guillermo Hori Robaina” a favor de algún abogado laboralista que destacara por sus méritos académicos en el país, a juicio de los propios académicos. Cuando me lo comentaron, me sumé a la propuesta con mucho gusto y luego, al saber quién habría de ser el primer laureado, apoyé la iniciativa con mayor empeño. Guillermo Hori Robaina es quien ha permitido y fomentado que los abogados laboralistas del país, nos juntemos en la Academia con mayor número de miembros, en una profesión que se distingue por nunca compartir sus secretos. Si Usted se fija con detenimiento, las demás profesiones siempre comentan sus triunfos y fracasos, pues lo que le sirve a uno, le sirve a los demás. Entre abogados, aprender algo de algún otro, nos va a servir para enfrentarnos mañana contra quien nos enseñó. Por eso no compartimos nada, excepción hecha de la Academia que ha fomentado desde siempre el Maestro Hori.

El martes a primera hora, empezamos de nuevo. Dos o tres ponentes antes que yo. En mi turno, expuse mi propuesta y tuve como orador en contra, al propio Hori Robaina. Mi ponencia quedó 11 a 11. Se votó de nuevo y el resultado final, fue 12 a 10. Avanzó a la Sesión Plenaria para el martes.

Siguió otra conferencia, ahora del Doctor Román Velasco González, Secretario del Trabajo en Puerto Rico. No necesito hacer comentario alguno. Superó lo esperado.

Martes a mediodía. Comida en La Calesa. Obvio que es de lo mejor. Se lucieron.

Ya en la Plenaria, se empezó, a petición expresa del Dr. Arias, con la de Seguridad Social. Empezaron los compañeros de Mesa y mis nervios, para qué le cuento. No alcancé a participar el mismo martes pues se agotó el tiempo y faltaron copias impresas.

Miércoles a primera hora. Me tocó mi turno. La Sesión, conducida por el Maestro Hugo Arriaga, con toda la experiencia del mundo. Los tiempos, como siempre, cortos. No leí mi ponencia, sólo traté de explicarla. Oradores a favor y en contra. Dos de cada lado. Otra vez en contra, el Maestro Hori. Siguió la votación. 74 votos a favor y otros 74 en contra. Se declaró empate, anunciando ahí mismo el Dr. Arriaga que era un caso inédito en los anales de la Academia. De pronto, a mi derecha, tronó la voz del Dr. Héctor S. Maldonado: -falta mi voto y es a favor. Sentí el triunfo.

Sin embargo, el Dr. Arriaga opinó que el voto ya era extemporáneo y que como caso inédito, se reservaba el dictar el acuerdo respectivo. Como si fuera la Junta. Pedí se repitiera la votación y no procedió. Alguien de los asistentes pidió “Voto por voto” y tampoco. Me sentí como candidato perdedor. Espero se dicte resolución y la Academia haga suya mi propuesta en “breve término” y no hasta que la carga de trabajo lo permita, pues entonces será como alguien dijo: justicia retardada no es justicia. Tomé el micrófono sólo para expresar que para mí, el hecho de que me hubieran escuchado y haber tenido oportunidad de hacer valer mi idea, ya era un triunfo. Además, así lo siento.

Siguieron las ponencias en todas las materias: algunas se aprobaron en la Plenaria. Otras se rechazaron. Hubo algunas que pasaron a engrosar la biblioteca de la Academia como trabajos de investigación.

Después de todo, inquirí al Maestro Hori acerca de su postura y me comentó su desconfianza en la seguridad de los fondos, precisamente por su experiencia en casos análogos. Comentó el de los cañeros. Yo no. Yo confío en que al ser cada uno titular por sí y ante sí de su seguridad social, a título de dueño, los va a defender. Se lo traté de explicar.

La conferencia magistral del miércoles le correspondió al Dr. Ángel Guillermo Ruiz Moreno. Fue tan de actualidad, que abordó la nueva Ley del I.S.S.S.T.E. apenas publicada el fin de semana previo, y puso, como cereza en el pastel, la nota periodística del Director del Seguro Social aparecida el mismo miércoles en prensa, donde lo declara ya desahuciado.

El miércoles por la tarde, se celebró un Panel: Néstor de Buen Lozano, Claudio Sarmiento, de Perú; Fernando Afanador Núñez, de Colombia; Lizander Rivera Velásquez, de Puerto Rico, Arturo Fernández Arras, Rodolfo Torres Medina, por cierto, exrector de la UACH y ex presidente municipal de Chihuahua y Zenobio Terrazas

El primero en hacer uso de la voz, precisamente por su jerarquía, lo fue el Dr. Néstor de Buen Lozano, que no necesita de comentario alguno. Empezó su disertación y todos nosotros, atentos. De pronto…calló. Reanudó diciendo: -espero disculpen esta pérdida de memoria momentánea y… cayó.

Los gritos, las carreras, el acabose. Néstor de Buen había caído como fulminado por un rayo. Para fortuna de Chihuahua, la anfitriona; de la Academia, que lo invitara; de nosotros, que aún tenemos qué aprender, fue sólo una descompensación. Salió entre palmas de los asistentes, que en honor al Maestro continuamos el programa.

Terminó el Panel. Terminaron los trabajos. Siguió la ceremonia de clausura. Creo ya haber dicho que el Maestro Hori es quien ha sido Presidente desde casi siempre o desde siempre de la Academia, su pilar fundamental y quien aglutina a los Académicos. Por eso, al momento en que el Dr. Rubio tomó la palabra para anunciar que: -Los Académicos hemos tomado de manera unánime la determinación de…- volví mi vista al Maestro Hori y pude ver la forma en que se descomponía su gesto. Imagino que pensó, contrario a lo que se estaba dando, que había una manifestación o complot en su contra, -instituir la venera Maestro Guillermo Hori Robaina y otorgársela en esta primera ocasión al propio Maestro Hori…- continuó el Dr. Rubio y entonces, cambió el semblante del Maestro Hori.

Tomó el micrófono, algo para él, cotidiano y dijo: -Cuando lo homenajean a uno… hoy ha sido un día muy difícil…- y ya no habló más. Quedó un silencio que se rompió por los aplausos que se le dispensaron. De verdad, para él fue una sorpresa. Había varios que guardaron el secreto desde hace casi un año, entre ellos, su nieto, el Dr. Arturo, el Dr. Rubio y varios más, que sabían desde su origen de la venera, pues hubo que mandarla hacer, buscar moldes, juntar dinero, etc. Otros, lo supimos el lunes, como le comenté al principio de estas líneas.

Se clausuró la Asamblea. Los de Colima, pidieron y obtuvieron la sede para el próximo año. Deberán superar la sonrisa de los alumnos, la obra de teatro que se presentara en Chihuahua, el trabajo de la Compañía de Danza, la entrega de los anfitriones, etc.

Terminado todo, nos fuimos al baile en la Facultad. Hubo uno que cantó como los ángeles. Por cierto, me prometió un disco con sus canciones. Lo estoy esperando. Además, el Dr. Arriaga y su esposa cumplieron apenas 48 años de matrimonio. Yo ya voy por 20… y los que faltan. Obvio, se les felicitó en grande. No sé a quien felicitaron más… no me di cuenta.

El reto para Colima es grande. Ojalá podamos ser testigos Usted y yo del resultado el próximo año, familia incluida.

Ojalá que el próximo año no haya empates, ni caídas, ni sorpresas… bueno, alguna buena, sí. Que no sea otra Academia de casos inéditos.

Olvidaba comentar que el jueves, en el aeropuerto, ya de regreso a casa, me encontré y saludé al Dr. Néstor de Buen, ya recuperado, con su hijo Fernando. –Maestro, cuídese, le dije… Por supuesto, volteó a verme… y sonrió.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini. Licenciado en Ciencias Jurídicas por la U.A.N.L Maestro en Derecho Constitucional y Amparo por la U.A.T. Miembro de número de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social.

Comentarios: josegomezporchini@yahoo.com Monterrey, N.L., a 07 de abril de 2007.
Publicada en El Porvenir el 10 de abril de 2007

Asamblea de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social 2006

El pasado mes de febrero tomé conocimiento que la XLVI Asamblea de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social habría de celebrarse en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Nuevo León, tanto en la Biblioteca Magna "Raúl Rangel Frías" como en las Aulas de mi Facultad, la de Derecho y Criminología.

Como usted ha de recordar, mi querido lector, he venido proponiendo ante diversos foros, uno de ellos, estas páginas que gentilmente "El Porvenir" me ha proporcionado, la tesis de que es posible otorgar Seguridad Social a la totalidad de los mexicanos, mediante la inclusión en nuestra Constitución, del Derecho al Ahorro y a la Seguridad Social como Garantías Individuales.

Cierto de que la Asamblea sería el foro ideal para explicar a académicos del derecho los alcances de la tesis, me inscribí como participante desde aquellos lejanos días de febrero y un día me informaron que mi ponencia había quedado autorizada para presentarse.

Con el correr de los días fui informado que además, se autorizaba mi ingreso como miembro de número de la Academia, honor que en nombre de mi esposa, Lic. María Ernestina Garza Salas, de mis hijos, José Manuel y Daniel Ernesto y el mío propio, agradezco profundamente.

Por supuesto, ante la trascendencia del evento, nos acompañaron mi madre y mi tía. El domingo nueve de abril de dos mil seis, se realizó el registro de participantes y de la página de Internet de Gobierno del Estado de Nuevo León, transcribo lo siguiente:


"El día de ayer se llevaron a cabo las inscripciones de la XLVI Asamblea Nacional de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social donde se inscribieron alrededor de 1,000 participantes. Posteriormente se realizó el coctel de bienvenida. La inauguración de esta Asamblea, organizada por la Academia Mexicana del Derecho del Trabajo y de la Previsión Social, la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Gobierno del Estado, se llevó a cabo en la Biblioteca Magna "Raúl Rangel Frías" donde asistieron abogados, maestros, dirigentes obreros, académicos, representantes empresariales, funcionarios y estudiantes. En el presidium se encontraba el Lic. José Natividad González Parás, Gobernador Constitucional del Estado; Lic. Francisco Javier Gorjón Gómez, Director Interino de la Facultad de Derecho y Criminología en representación del Ing. José Antonio González, Rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León; Lic. Héctor S. Maldonado Pérez, Presidente Ejecutivo del Consejo de Relaciones Laborales y Productividad; Lic. Emilio Gómez Vives, Subsecretario del Trabajo, Seguridad y Previsión Social; Lic. Miguel de la Madrid Hurtado, ex-presidente de México y miembro distinguido de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social; Lic. Pedro Ojeda Paullada, miembro distinguido de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social; Lic. Porfirio Muñoz Ledo y Lazo de la Vega; Lic. Guillermo Hori Robaina, Presidente de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social.
NUEVOS MIEMBROS
Después de las palabras de bienvenida del Lic. Héctor S. Maldonado, el Lic. Guillermo Hori Robaina expresó su mensaje a los participantes de la Asamblea donde los exhortó a mejorar las leyes de nuestro país para ser mas justos y forjar un México mejor, después el Dr. Francisco Javier Gorjón agradeció que la Facultad de Derecho y Criminología de la UANL fuera considerada como la sede donde se realiza esta Asamblea de reconocimiento Nacional y un evento con mucha trayectoria.
El Lic. Guillermo Gómez Vives expresó unas palabras a los asistentes. Acto seguido se incorporaron a 17 abogados como nuevos miembros de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social.
Posteriormente el Lic. José Natividad González Parás, Gobernador del Estado expresó un mensaje para dar por terminada la ceremonia de inauguración(1)."

Tuve oportunidad de intercambiar opiniones con algunos de los distinguidos visitantes a nuestra ciudad, así como con varios de los académicos, tanto los que ya participaban de tal calidad como los que ingresaron en esta fecha, al mismo tiempo que quien escribe.

Obviamente, por México, por usted y por mí, mi tema de conversación lo constituyó principalmente la tesis que ya les he comentado y que sirve para proporcionar Seguridad Social a toda la población.

Obtuve atención, y cuando fue discutida en la mesa de trabajo que manejó la Seguridad Social, destacó la participación en favor de mi propuesta, del Sr. Lic. Porfirio Muñoz Ledo, quien mostró además, un gran interés por el trabajo presentado.

La Mesa la presidió el Lic. Agustín Arias Lazo, como Vicepresidente la Lic. Juanita García Aragón y como Secretario e Lic. Alejandro Barrientos Garza.

Luego, resultó aprobada para plantearse ante la reunión plenaria, donde tuve oportunidad de leer el texto íntegro de la Ponencia, que tan sólo constó de once fojas útiles por uno solo de sus lados.

AMPLIO INTERES

Entre otros, tuve lo oportunidad de que me escucharan y se interesaran por el tema, la Lic. María Ascensión Morales Ramírez, Secretaria General del Instituto Latinoamericano de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social; el Dr. Ángel Guillermo Ruiz Moreno, Presidente de la Asociación Iberoamericana de Derecho del Trabajo y la Seguridad Social "Guillermo Cabanellas"; el Maestro Alberto Briceño Ruiz, Presidente de la Academia Mexicana de la Seguridad Social; y otros muchos, entre ellos, la Lic. Juanita García Aragón de mi Facultad y muchos jóvenes, de Chihuahua, tierra por la que tengo gran aprecio, principalmente por su bonhomía, de Tabasco, de Colima, de Coahuila, y de otros puntos de nuestra geografía nacional.

Por separado, me entrevisté en lo personal con el Lic. Miguel de la Madrid Hurtado, Constitucionalista destacado y miembro distinguido de la Academia, así como con el Lic. Pedro Ojeda Paullada, quien entre otros cargos, desempeñó el de Secretario del Trabajo.

La organización del evento fue excelente desde el punto de vista que se le trate de ubicar.

Comidas, participaciones, ceremonias, etc. Todo, de lujo. Como no estoy enterado a quién corresponde el crédito por todo ello, desde aquí elevo mis felicitaciones a quienes aparecen como organizadores: Gobierno del Estado; Lic. Héctor S. Maldonado; la propia Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social; el Lic. Guillermo Hori Robaina; todos y cada uno de los integrantes de mi Facultad, con el Lic. Francisco Javier Gorjón Gómez, Director Interino de la Facultad de Derecho y Criminología al frente; los jóvenes de Chihuahua, pues iban en pos de la próxima sede; sin menoscabo de mérito alguno a los Lics. Ricardo Zárate Sepúlveda, la Lic. García Aragón y demás que siempre estuvieron pendientes de cada detalle.

Al momento de los agradecimientos, inevitablemente se escapa alguien de manera involuntaria, razón por la cual se evita nombrar en lo particular.

Sin embargo, si alguna omisión existe, debe achacarse a mi memoria y va a todos y cada uno de los organizadores mi más calurosa felicitación por su desempeño.

Mención aparte merecen Omar Jr., Lidia y Omar Lazcano Garza, de Elsa G. de Lazcano Editores, mis editores, ya que su apoyo a mi proyecto ha sido incondicional.

Han confiado en el proyecto desde su inicio. Gracias.

LA PROPUESTA AL CONGRESO

Ahora, sólo falta que alguno de los nombrados haga llegar a quien deba decidir, nuestro Congreso, la propuesta, que puede servir para ayudar a resolver el problema de la falta de seguridad social en nuestro país.

O usted, mi querido lector, si conoce a algún legislador o funcionario de Gobierno, o líder obrero, o simplemente alguien interesado en que nuestro país avance, hágale saber que existe un sueño que puede ser realidad, pues es constitucionalmente posible, tecnológicamente sin trabas, jurídicamente aplicable, que lo único que requiere es la voluntad de los actores de la escena política del país para ser aprobada.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

Publicada en El Porvenir el día 03 de mayo de 2006 en el enlace:

http://www.elporvenir.com.mx/notas.asp?nota_id=63803

sábado, 21 de febrero de 2009

Las molestias en casa

El recinto más sagrado para el hombre siempre ha sido su casa. Es el lugar a donde lleva a su esposa, donde convive con sus hijos, donde recibe a sus amigos, donde pasa sus tiempos.

En casa tengo mis libros, mis discos, mi armonía con el mundo y mi paz interior.

Lo menos que espero es que así como yo respeto el hogar de los demás, así los demás respeten mi casa.

Sin embargo, déjeme contarle que en virtud de los nuevos medios de comunicación, de las nuevas formas “agresivas” de ventas, de la falta absoluta de probidad de quienes de algún modo obtienen nuestros datos, ahora la información se vende en el mercado para que miles tengan acceso a sus datos.

De ahí resulta que ahora, a toda hora, tengo correos electrónicos de los denominados “spam” en referencia a aquella cosa amorfa que les daban a los soldados norteamericanos en las guerras, correos que si bien, son intromisiones en nuestra tranquilidad, uno está en posibilidad de desecharlos sin mayor trámite que un simple “click”.

Lo que no podemos dejar de atender, son las llamadas personales a la puerta y las que se reciben vía telefónica.

En la puerta, tenemos vendedores de todo tipo que acuden a ofrecer desde sillas metálicas en abonos hasta convertirnos a la mejor religión del mundo. Claro, es tan fácil como decir no y normalmente se alejan.

¿Pero cuando es una llamada telefónica que se ofenden si les cuelgan y siguen llamando? ¿Qué hacer con las intromisiones de los vendedores y cobradores de todo tipo de tiendas y bancos, sobre todo bancos, que hablan a toda hora para ofrecer sus tarjetas de crédito o para recordarte que “mañana vence el pago de su tarjeta”?

Si les cortas la llamada, vuelven a hablar y se ofenden. Si les contesta un menor, lo intimidan para que localice a su papá o a un adulto, sólo para decir que: -“se ha ganado Usted el derecho a disfrutar del excelente servicio de una nueva tarjeta de crédito”-, cuando lo cierto es que no deseas nada.

Cierto, ahora nuestros legisladores han aprobado una nueva ley que consiste en que vas e inscribes tus datos en un listado nacional de números a los que no deben hablar los dichos tipos, pero que en la práctica sirve lo mismo que las arengas del líder de la O.N.U., una prédica del Papa o la sillita de Mafalda. Para nada.

De hecho, corre la voz que ese listado ya lo tienen los vendedores para ofrecer sus servicios.

Haga Usted de cuenta que se creara un listado nacional de personas que no deseen ser asaltados, violados, golpeados, vejados por una autoridad o sujetos al escarnio público. De nada serviría.

Yo, en lo personal, cuando tengo tiempo trato de divertirme con esos sujetos que están invadiendo la privacidad de mi hogar. Los dejo en la línea, les pongo música de fondo, realizo mis actividades y el tipo ahí, fiel a su empleo.

Les pido me indiquen su nombre completo, sus horarios de labores, les ofrezco se conviertan a una religión presocrática, con tintes hindúes y mística medieval, a cambio de escucharlos. Algunas veces, me han colgado el teléfono, no sin antes proferir algún insulto.

Y créame, yo me río.

Así se han de reír los dueños de los bancos cuando les exigen una cuota mínima de llamadas. Así se han de reír los dueños de las compañías de celulares cuando les llaman la atención a los que dejan perder una cuenta. Y así han de sufrir los pobres empleados que sin tener conciencia de lo indigno que resulta, realizan las llamadas que invaden mi privacidad.

¿Qué me aconseja Usted? ¿Qué debo hacer?

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Los nuevos abandonados.

Abandonado. Que fea palabra. Pero no quise usar el término huérfanos para nombre del texto porque es una palabra que a mí, me parece muy fuerte. Peor que abandonado.

Desde niño aprendí que aquellos niños que quedaban huérfanos, eran dignos de toda nuestra consideración y afecto. Aprendí, aun cuando suene mal, que era una desventaja en la vida no tener quien te esperara en casa al regresar de la escuela, no tener quien te arropara en los casos de enfermedad o simplemente por las noches, que el saber que tu madre estaba cerca, para curar tanto una rodilla como un corazón roto, era puerto seguro suficiente como para adquirir seguridad en la vida.

Los que no lo tenían, que grave.

En el caso de que el que faltaba era el padre, la cosa adquiría un cariz distinto. Tal vez, los padres de antes no daban besos ni cambiaban pañales, tal vez no peinaban a sus hijos ni los cuidaban como tuve yo la fortuna de hacerlo con los míos, pero siempre, el padre significó la seguridad económica, el saber que había un hombre adulto en casa que podía resolver todos los problemas, cuando menos, en nuestros infantiles sueños.

Ahora, veo con una gran tristeza que si bien el hogar no está destruido, es decir, que existe una casa formada por un padre, una madre y dos o tres hijos o los que Usted, querido lector quiera, resulta ser que están en una peor situación que los huérfanos de aquél entonces. Hoy no voy a hablar de un hogar destruido. No podría. Va más allá de mi intención.

El padre, ocupado en producir, con un trabajo formal y otro u otros informales, pues no completa para la vida, sale antes que salga el sol y regresa mucho después de que el sol se ha ocultado. Los hijos, sólo lo ven algunos fines de semana y eso, a veces y sin entusiasmo.

Las madres, que antes eran el bastión último que protegía el hogar, ahora compiten en todo con el padre y por supuesto, también tienen un trabajo formal y uno o dos informales.

Luchan por el carro, por las salidas, por quien va a la escuela y al final, los dos pierden, pues era lo que querían y ninguno va a recoger las calificaciones.

Ninguno de los dos sabe si el hijo va a la escuela, si almuerza, si come o cena. Tampoco saben si tiene amigos, si sale a emborracharse, si tiene novia o si ya está esperando un hijo.

El día que los ven protagonizando un escándalo en la televisión, de esos de programa de pueblo chico que a veces vemos, se espantan y acusan al emisario de la noticia, cuando hace mucho eso ya quedó dilucidado.

Que los alumnos se acerquen al Maestro a exponer sus problemas, no significa que sea el mentor la octava maravilla del mundo. De ninguna manera.

Lo grave, es que para el pobre muchacho o muchacha, según sea el caso, que está huérfano de afecto, no existe otra asidera a la mano que el Maestro y éste, lo último que busca es cargar con una aflicción que no le corresponde y entonces, para el joven, para el niño, lo único cierto es que encuentra en el adulto en quien quiso confiar, otro rechazo, igual de doloroso que el de sus padres.

Que el niño y después el joven, busque al maestro como último soporte decente y se sienta defraudado, trae como consecuencia que entonces, va a buscar a quien lo acepta, a quien lo protege, a quien lo arropa y ese, que es casi de su edad y por ende, está igual de inmaduro, no va en pos de un afecto genuino, no va a proteger al niño o al joven como lo podrían hacer sus padres o en última instancia, un buen Maestro, si no que va en busca de un nuevo consumidor de drogas, de un nuevo objeto sexual, de un nuevo juguete de vida, vamos, de alguien a quien se puede desviar de una vida digna.

Esa vida digna, esa vida que sólo ofrece sacrificio pero que recompensa con grandes honores, esa vida que valora los valores y protege a quien lo requiere, sólo habrá de conseguirse en el seno de un hogar en el que se sienta protegido, aceptado, querido. Un hogar del que el niño o joven sepa que forma parte.

Y creo que en alguna ocasión ya comenté con Usted, querido lector, lo que es el sentido de pertenencia.

Sólo es nuestro aquello que amamos. Sólo somos de quien nos ama.

Para lo demás, existe el dinero.

Como siempre, quedo a sus órdenes.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini
Mexicano. Maestro. Abogado. Jubilado.

Correo alterno: jmgomezporchini@gmail.com

Nota publicada en El Porvenir:

martes, 17 de febrero de 2009

El multiculturalismo y la globalización.

¿Qué es cultura? ¿Cómo podremos definirla? ¿Hay quién tiene más o menos cultura que otros?

Cuando tratamos de acercarnos a una definición de cultura, de inmediato pensamos en lo que resulta ser educación, conocimiento o instrucción, los que son sólo una parte de la cultura.

Efectivamente, para la Real Academia Española de la Lengua, cultura popular, que es la que nos interesa, quiere decir: Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo.

Ahora bien, ya con esa definición a cuestas, vamos a referirnos a las partes de la cultura.

Educación es la forma de comportarnos ante los demás, sin que el mayor o menor grado de esa educación nos convierta en mejores personas. Son los valores que aprendimos desde pequeños.

Conocimiento, es la manera de hacer las cosas, con independencia de que sea formal o no lo aprendido, de que tenga o no metodología el aprendizaje y por tanto, que haya sido o no valuado.

Instrucción, es el conocimiento académico formal en un área determinada, que nos permite obtener un grado académico y así, poder desempeñarse como perito en alguna materia.

Luego entonces, la cultura la forman la educación, el conocimiento y la instrucción. Es decir, es la suma de todo lo que hayamos logrado aprender a lo largo de nuestras vidas.

En casa nuestros padres nos educan con valores, como el respeto, la disciplina, la honestidad y más.

El conocimiento, lo vamos adquiriendo de nuestro propio actuar en la vida, con nuestros amigos, compañeros, con los ejemplos de vida que vamos teniendo y ahora, con lo que los medios masivos de comunicación estiman prudente. Claro, en la medida en que cada quien tenga firmes sus valores.

La instrucción formal, el saber metodológico, lo logran quienes avanzan en la vida académica, cosechando triunfos que les van a permitir usar cada vez más su cerebro, cada vez menos sus manos y en consecuencia, tener cada vez mejores ingresos.

La cultura, en cambio, se adquiere desde el nacimiento. Si nos educan con orden, tendremos orden, en cambio, si lo que recibimos son escenas de violencia, eso consideraremos normal.

Si sabemos que tenemos que acudir cada determinada fecha a dar gracias a la Virgen, a purificarnos en las pirámides, a buscar el apoyo de los dioses mediante los sacrificios rituales, asistir cuando menos una vez en la vida a la Meca, entonces, esa será nuestra cultura.

Y la identidad de los pueblos se logra en base a una cultura similar, a una cultura común, a una formación homogénea.

Los rusos beben vodka y están acostumbrados al frío; los italianos son festivos y alegres; los argentinos comen bifes con chimichurri y están ciertos de ser el país elegido por Dios; los Ingleses son flemáticos, muy propios y toman el té a las cinco de la tarde.

Esas son formas muy someras de identificar unas culturas.

El problema surge cuando surge la aldea global.

Nuestras imágenes encuentran competencia en otras imágenes, de otras tierras, todas de gran respeto, pero ahora todas importantes.

Las pirámides que conocimos, las que cargaban de energía a los pueblos prehispánicos, ahora sirven lo mismo para purificar al ruso que al argentino, al eslavo que al danés.

Ya todos creen en lo mismo.

Se van creando nuevos ídolos que llenan la necesidad de la gente de tener un ser superior en quien confiar y surgen los deportistas que arrasan multitudes, hasta que se descubre que utilizan sustancias prohibidas, aparecen los artistas que logran que toda una generación los siga y llegan a decir que son más famosos que Jesucristo; aparece aquél que logra cambiar la forma de vestir del mundo y los hace adoptar un paso de baile aunque luego sea acusado por sus conductas sexuales altamente impropias.

Entonces sí, en un mundo global, en un lugar donde no existen resquicios que queden exentos de los embates de los medios masivos de comunicación, se van entretejiendo las conductas de las personas hasta lograr una cultura universal. ¡Qué bueno!, podría decir alguien, pero… ¿y la identidad de cada pueblo? ¿El respeto a lo que nuestros ancestros nos enseñaron? ¿Nuestra forma de ser?

¿Y lo singular de nuestra cultura? Esa es la identidad de un pueblo.

Ahora lo importante, el reto, será conservar la identidad que como pueblo tenemos cada uno de los que participamos en el concierto mundial de naciones.

Debemos saber por siempre, que como mexicanos tenemos una herencia cultural que debemos preservar, para tener una identidad como nación y también, saber que cada uno como individuo ha de poder insertarse en el mundo globalizado a efecto de obtener las mayores ventajas posibles.

Eso, se logra sumando educación, conocimiento, instrucción y en consecuencia, teniendo una cultura propia. Se logra teniendo firmes las raíces de nuestra identidad y abiertos los brazos a los cambios globalizadores.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.

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