domingo, 15 de septiembre de 2013

Foro Reforma Hacendaria y Seguridad Social



Foro Reforma Hacendaria y Seguridad Social

José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante              


Es martes 10 de septiembre de 2013. Estoy en mi oficina, a media tarde. Entra una llamada y contesta uno de los abogados: Con el Lic. Gómez Porchini, por favor, así dijo la voz que no se identificó. Yo tomé la llamada y muy educado, el joven al teléfono me dijo su nombre y que hablaba de parte del Sr. Gobernador Rodrigo Medina para invitarme, como Presidente del Colegio de Abogados de Monterrey, A.C., a la reunión a celebrarse el día jueves 12 de septiembre de a las 10 de la mañana en el Hotel Camino Real, en Valle Oriente.

Como no es cosa de desatender una invitación del Sr. Gobernador y menos, tomando en consideración que el invitado especial y a quien habríamos de recibir los regios era al Sr. Ministro de Hacienda del país, en un foro de reforma hacendaria y seguridad social, que son precisamente los temas que manejo y que constituyen la base de la propuesta que he venido haciendo valer desde hace casi diez años, hice todo lo necesario para estar presente.

El jueves, temprano, a las nueve y cuarto, ya estábamos el Lic. Jesús Vallejo y su servidor arribando al lugar del evento, donde por cierto no dieron boleta de estacionamiento al entrar pero sí cobraron al salir como si hubiéramos estado en una boda. Pero bueno, eso es peccata minuta.

Lo cierto es que llegamos, ocupamos nuestros lugares y nos preparamos para el evento. Cuando dieron las diez y no empezó, no faltó quien dijo que esa es la costumbre. Yo, claro, concedí el beneficio de la duda y supuse que empezaríamos en unos momentos más. Ya cuando habían cruzado las once de la mañana y no empezaba, cuando ya se habían retirado los que se enteraron que el secretario no habría de comparecer, decidí permanecer para escuchar qué es lo que propone el gobierno.

Con Luis Padua
Tuve oportunidad de saludar a mucha gente, claro, ¡hubo tiempo para todos! Le expliqué a Gregorio Martínez, el muy preparado conductor de noticieros, los alcances de mi propuesta, lo que también pude hacer con Luis Padua, otro de los pilares de la prensa en Monterrey. Así, paso a paso, ha sido como he logrado hacer que mi propuesta, la que usted conoce, vaya permeando en la sociedad.

Y a las once y media arribo la comitiva de Hacienda, encabezada por el Sr. Subsecretario Miguel Messmacher y a quien acompañaban algunos funcionarios de la misma secretaría. Debo aclarar que el Gobernador Medina había llegado a dar la cara poco después de las diez de la mañana y tuvo oportunidad de saludar y tomarse la foto con muchos de los asistentes. En verdad, la figura de un gobernador sigue siendo un polo de atracción en especial, para quienes por primera vez en su vida logran acercarse a un funcionario público.

Y empezó a hablar el Sr. Subsecretario. Lo que dijo, aparece íntegro en el siguiente enlace: http://www.shcp.gob.mx/SALAPRENSA/doc_discurso_funcionarios/subingr/2013/mml_foro_mty_reforma_hacendaria_12092013.pdf Faltan las preguntas y respuestas, pues a pesar de que anunciaron que habría una sesión de preguntas y respuestas y que yo ya estaba preparado y listo, uno de los asistentes anunció que las tenían por escrito, lo que nunca se dijo, y que a continuación el subsecretario daría respuesta a las mejores.

Y yo levanté la mano y me puse de pie, anunciando mi intención de participar en el momento de preguntas y respuestas. Y no, a pesar de que el subsecretario volteó y me vio, no me dieron el uso de la voz. Un momento me sentí incómodo, en medio de tanta personalidad y queriendo participar, así como a fuerzas, a pesar de que ellos anunciaron preguntas y respuestas.

Yo iba preparado. Llevaba dos ejemplares del libro Seguridad Social en el que describo mi propuesta y pensaba entregárselos al Secretario y al Gobernador. Al faltar el secretario cambiaron los planes. Al fallar mi intervención, sentí que mi tiempo había sido miserablemente perdido. Claro, escuché al subsecretario decir todo lo que aparece en el enlace que le he compartido pero le aclaro, con subir impuestos y cargarle la mano al que ya es cautivo no lo van a logar. Como tampoco decir que por decreto la gente va a entrar a ser trabajadores formales.

Ahí tenemos una gran discrepancia. En efecto, la gente está en el sector informal porque así lo decretan las leyes. Cambiarlas, para eliminar ese estigma, no quiere decir abrir la posibilidad de que la gente vaya sola a declarar sus ingresos sin cobro alguno este año, para que al siguiente pague el 10%, el otro, un 30% y así subsecuentemente hasta lograr el pago completo del 100%. Yo le garantizo a usted, mi querido lector, que así como no hay quien se dé de alta de manera voluntaria ante el IMSS (no más de cuarenta mil de un universo de ciento diecisiete millones), tampoco habrá quién se dé de alta para pagar impuestos si no va a obtener nada a cambio.

Es decir, por más que pretende el gobierno convencernos que es una reforma fiscal con sentido social, lo que veo es una recaudación brutal contra los ya cautivos y que buscan sin saber cómo, que más gente entre a pagar impuestos.

Vamos, en su plática, el subsecretario dijo que en el próximo buen fin, la cosa esa inventada para que la gente compre con sus tarjetas de crédito, piensa ofrecer a nombre del gobierno, premios con base en las facturas, copiando lo que hicieron los chinos y que aparece en mi nota “Para ganarle a la lotería china. Ofrecer pensiones” y que está en el siguiente enlace: http://mexicodebesaliradelante.blogspot.mx/2013/07/para-ganarle-la-loteria-china-ofrecer.html

Pero regreso a cuando terminó el subsecretario. Después de que me quedé con mi mano levantada, me di cuenta que la gente volteaba a verme como con asombro, con caras de estupefacción o algo así, pues pretendí volverme interlocutor de un subsecretario.

Con la Lic. Alejandra Ocádiz
Sin embargo siempre hay una luz en el camino y ahora, fue la Lic. Alejandra Ocádiz quien, en un gesto que mucho la enaltece, al verme con mi mano levantada se me acercó y me dijo: − ¿Quiere hablar con el Señor Subsecretario? Y mi respuesta, al instante, fue: −Sí. Y me llevó entre sillas y guaruras a alcanzar al subsecretario quien iba unos pasos atrás del gobernador Medina y al verla se detuvo y entonces me lo presentó. Creo que me recordó pues me miró fijamente y yo empecé a decir lo de siempre: −Se trata de otorgar una tarjeta a cada mexicano de manera que cada vez que compre algo, lo que sea, que tenga IVA, tres puntos del IVA sean para una cuenta de ahorros de cada quien. Así habría ciento diecisiete millones de cuentas bancarias y también, el mismo número de inspectores fiscales. Se trata de que cada uno sea titular de su propio sistema de seguridad social. Y como vi que se detuvo, que se me quedó viendo, que se mesó la barbilla como aparece en las fotografías que el Lic. Vallejo alcanzó a tomar, seguí. Le expliqué los alcances de mi propuesta creo que con el mayor detenimiento y me preguntó: − ¿Dónde puedo encontrar su propuesta? Obvio, le regalé un ejemplar de los que llevaba. Me dijo que me prometía verlo con mucho detenimiento.
Con el Subsecretario Messmacher, explicándole mi propuesta.

En eso, se dio cuenta el Gobernador que el Subsecretario no lo seguía y se regresó. Ya había avanzado bastantes pasos pero volteó a vernos y regresó. Lo saludé de mano. Hasta ahí acabó mi intervención.

Me gustaría conocer su opinión. Vale la pena.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Los primeros dos años de Calmécac Asesores Profesionales S.C.



Los primeros dos años de la empresa. 

Parecen fáciles. 

Han sido una experiencia maravillosa. 

Gracias a todos los que han participado. 





Cursos de capacitación. 

Asesoría legal incluyendo litigio. 

Estudios de mercado. 

Traducción e interpretación de textos. 

Edición, revisión y publicación de libros, revistas y folletos.



domingo, 1 de septiembre de 2013

La promesa de una seguridad social universal.




José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante      

El gobierno de México, por conducto de su titular, el Presidente Enrique Peña Nieto, ha venido manejando en prensa que dentro del paquete económico a enviar al Congreso para ser utilizado el próximo año, se contempla lo relativo a la seguridad social universal, sin que ninguno de sus voceros haya sido capaz de explicar cómo o cuál va a ser la forma de lograr esa tan anhelada seguridad social.

He venido sosteniendo que existe una forma de lograr esa seguridad social universal que todos en algún momento deseamos y para ello, propongo la manera de lograrlo, incluyendo la forma de obtener los fondos necesarios para tal efecto. Planteo todo el aparato y el mecanismo necesarios a fin de brindar esa seguridad social. En mi afán de que sea realidad, participé en el concurso anual de la CISS, Conferencia Interamericana de la Seguridad Social con la tesis que apenas un año antes había defendido en la Universidad Autónoma de Tamaulipas para obtener mi grado de maestría en derecho constitucional y amparo.

En la época de mi incursión en la CISS, el titular era el mexicano Santiago Levy y con gran tristeza, obtuve como resultado que mi trabajo no mereció ni tan siquiera acuse de recibo, a pesar de que tengo los que en su momento entregó la página de internet y el servicio postal. Luego, he visto que Levy plantea una forma de seguridad social muy parecida a lo que yo manejo. De igual modo, el Presidente de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social, Ángel Guillermo Ruiz Moreno, a quien tuve el honor de hacer saber de mis esfuerzos hace ya muchos ayeres, va ahora por la “deslaboralización” de la seguridad social, que no es otra cosa que retomar lo que he venido planteando desde 2004, fecha en la que obtuve derechos de autor por mi tesis.

En efecto, en México y el mundo la seguridad social está conformada con base en la relación laboral formal y se deben cumplir los requisitos del sistema al que se pertenezca para tener derecho a la llamada “la reina de las prestaciones laborales”, la jubilación. Si no se cumplen, se pierde el derecho. Así de fácil.

Por ello, mi propuesta y que desde hace mucho está a sus órdenes, es que todos, sin distingo de ninguna especie, recibamos una tarjeta de parte del Gobierno Federal que nos convierta en “Clientes Frecuentes” de Hacienda y así, en cada operación que se haga, “pasar” o deslizar la tarjeta lo que hace que la operación de compra-venta quede registrada, obligando al vendedor a depositarnos los tres puntos de IVA que se plantean y de igual modo, obligando a dicho vendedor a enterar a Hacienda de los 13 puntos de IVA restantes. Si Hacienda reconoce como evasión y elusión fiscal casi el 40% de lo que recauda por concepto de IVA y a pesar de ello le otorga un valor cercano a los cien mil millones de pesos a cada punto de IVA, esos tres puntos que solicito son suficientes para otorgar las pensiones que actualmente faltan y rescatar de la pobreza extrema a casi cuatro millones de mexicanos, concediéndoles un derecho y no, una dádiva graciosa o regalo ofensivo, que en buen castellano significan lo mismo.

Por ello, si ahora la propuesta del Presidente Peña Nieto sigue los derroteros fijados en mi obra “El Impuesto de Aportación de Seguridad Social Indirecto”, publicado por Editorial Elsa G. de Lazcano en el lejano año de 2004, o el más reciente “Seguridad Social” de 2010 o en cualquiera de los múltiples textos que en internet son, en los que explico mi propuesta, voy a sentirme sumamente satisfecho de que he logrado aportar mi granito de arena al universo que formamos los mexicanos.

De hecho, si en realidad se logra mediante una forma lógica y que no represente una erogación adicional al fisco otorgar esa seguridad social tan anhelada, México como país habrá dado el paso que requiere para optar por la transparencia, la sustentabilidad y todo lo que ahora aparece como prioritario, cuando lo cierto es que primero es cubrir las necesidades básicas y luego, todo lo demás.

México está urgido de una esperanza que se pueda cumplir. Ofrecer algo irreal, es despertar las conciencias que han permanecido esperando por ese sueño y que ahora, al verlo frustrado, van a perder la cordura. Y eso, es cambiar a México. No sabemos cómo quedará, pero no podrá ser peor a como está ahora.

Me gustaría conocer su opinión. Vale la pena.

Mexicano. Catedrático. Presidente del XIX Consejo Directivo del Colegio de Abogados de Monterrey, A.C. Director General de Calmécac Asesores Profesionales, S.C. Mtro. en Derecho Constitucional y Amparo.


domingo, 11 de agosto de 2013

Los riesgos de trabajo





José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante      

Quiero platicar con usted, que sabe y entiende las penurias por las que pasa quien llega a sufrir un accidente laboral, lo que realmente implica un riesgo de trabajo.
Para empezar, debemos establecer que riesgos de trabajo son los accidentes y enfermedades a que están expuestos los trabajadores en ejercicio o con motivo del trabajo, según el artículo 473 de la “reformada” Ley Federal del Trabajo. En seguida, el artículo 474 establece: Accidente de trabajo es toda lesión orgánica o perturbación funcional, inmediata o posterior, o la muerte, producida repentinamente en ejercicio, o con motivo del trabajo, cualesquiera que sean el lugar y el tiempo en que se preste. Quedan incluidos en la definición anterior los accidentes que se produzcan al trasladarse el trabajador directamente de su domicilio al lugar del trabajo y de éste a aquél.  Más adelante, el artículo 475 indica: Enfermedad de trabajo es todo estado patológico derivado de la acción continuada de una causa que tenga su origen o motivo en el trabajo o en el medio en que el trabajador se vea obligado a prestar sus servicios.
Lo anterior quiere decir que si bien es cierto una explosión en el interior de la planta, el corte que realicen unas afiladas cuchillas o el golpe que pueda recibir el obrero con un tubo de metal dentro de las instalaciones de la empresa, también es cierto que se reconoce como riesgo de trabajo los accidentes que sucedan cuando el obrero o trabajador va rumbo a la empresa o a su domicilio, en el itinerario lógico de viaje, al entrar y salir a sus labores. Conste, he sabido de empresas que niegan o desconocen el riesgo, a pesar de que el accidente ocurrió justo a la puerta de la empresa, según porque al caer de un transporte público, no se encontraban laborando. ¡Apenas iban al trabajo!
También debemos destacar que la misma ley laboral reconoce como riesgo de trabajo y en consecuencia, reconoce los problemas que de ello se derivan, cuando el trabajador sufre una enfermedad que tiene su origen en las condiciones de trabajo.
Aquí es donde más existe desconocimiento, mala fe, ignorancia y apatía de todos los interesados en el asunto.
Un trabajador que se desempeña en las mismas funciones por un tiempo más o menos prolongado, es decir, dos o tres o más años y, que a consecuencia de sus labores contrae una enfermedad, como puede ser cáncer, afección en los pulmones, problemas digestivos, debilidad de músculos, ceguera, sordera, pérdida del olfato y muchas, pero muchas más enfermedades, ese trabajador tiene derecho conforme a la ley, a que le sea reconocida su enfermedad como riesgo de trabajo.
En los casos en que la empresa cubre prestaciones en especie o en efectivo por riesgos de trabajo, los obreros y demás trabajadores están siempre atentos a advertir aquello de lo que puedan obtener ventaja. Más de una empresa grande ha tenido que modificar sus esquemas de labores a consecuencia de los altísimos costos de las enfermedades de trabajo. Sobre todo, en las empresas siderúrgica, metal-mecánica, de altos hornos y otras de ese tipo.
Sin embargo, en los casos en que las empresas han optado por subrogar sus obligaciones en el Instituto Mexicano del Seguro Social, ahí no existe el pago en efectivo por los daños ocasionados al empleado. Sin embargo, existe la pensión en los casos en que ya no puede desempeñar su trabajo y eso también es motivo de costo o pasivo para las empresas.
Ahora bien, lo cierto es que si el patrón es responsable de que el obrero haya perdido su capacidad de ganancia habida cuenta de las enfermedades adquiridas a su servicio, lo justo será que el patrón cubra los costos, los gastos y en su caso, las pensiones. Ya de su propio peculio, ya subrogado en el Seguro Social.
Claro, la pensión que otorga el Instituto Mexicano del Seguro Social es directamente proporcional a las cuotas cubiertas conforme al salario declarado por el patrón. Si el patrón, según para que usted no pague tanto de impuestos lo da de alta en una de esas outsourcing que lo declaran con salario de ochenta pesos diarios para que tenga seguro pero usted percibe más de quinientos pesos, tome en cuenta que lo que están haciendo, su patrón, la outsourcing y usted, es un fraude a la seguridad social del país que, a la larga, a usted es a quien más va a perjudicar, pues su pensión será de un porcentaje de esos míseros ochenta pesos diarios y no, nunca, de los más de quinientos que realmente ganaba.
Todo mundo opina que el Seguro Social está quebrado. Todos dicen que no sirve. Pero todos quieren que no cobre y buscan hacerle fraude. Claro, lo ideal sería que el salario no fuera el determinante para las pensiones, si no lo que realmente necesita la gente para llevar una vida digna. Eso, es materia de otra nota. Eso ya lo hemos comentado y está listo y esperando salir a la luz pública por medio de quien tenga la voz suficiente para hacerlo valer.
Me gustaría conocer su opinión. Vale la pena.

Mexicano. Catedrático. Presidente del XIX Consejo Directivo del Colegio de Abogados de Monterrey, A.C. Director General de Calmécac Asesores Profesionales, S.C. Mtro. en Derecho Constitucional y Amparo.