lunes, 16 de septiembre de 2013

Los meritorios.




José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante              

En casa del herrero, azadón de palo. Así reza el viejo adagio y en el supuesto a estudio hoy, así parece ser. En efecto, en la casa de quienes imparten justicia, en la casa de los encargados de que se respeten los ahora pomposamente llamados Derechos Humanos que, cuando yo los conocí, tenían por nombre Garantías Individuales, existe la práctica común de tener personal laborando sin sueldo, haciendo méritos para ocupar una plaza de trabajo y obvio, sin prestación alguna.

El Gobierno, ya federal, estadual o municipal, para poder contratar a un trabajador, requiere que la plaza esté incluida en el presupuesto de egresos y que exista formalmente la manera de cubrir los salarios y demás haberes que corresponden a dicha plaza. Si el titular de la oficina contrata a alguien sin contar con el soporte presupuestal correspondiente, en menudos líos se mete.

Sin embargo, sabiendo que existe la necesidad de que el trabajo se realice, estando conscientes de la realidad que afecta a la inmensa mayoría de los tribunales, juzgados, juntas de conciliación y otros entes gubernamentales afectados por la falta de personal, es que existe el personal que acepta laborar de manera gratuita para el estado, es decir, sin recibir a cambio de sus servicios, salario alguno.

Por otra parte, como persona, quien decide entrar a laborar sin salario, con la esperanza de obtener algún día una plaza de trabajo que le permita desempeñar las funciones que estima son su futuro, le está apostando a demostrar ser el mejor, para así, ser elegido entre los que se encuentran en la misma situación.

A lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de acudir a un número considerable de juzgados federales, locales, juntas de conciliación y otras dependencias públicas cuya función es impartir justicia. En la mayoría, existe la figura del meritorio y muchas veces, cuando logran conseguir el tan anhelado puesto de trabajo, pueden escalar hasta alturas insospechadas, ya que conociendo desde abajo cómo opera un juzgado o una junta, conocen los entretelones del poder y así, se van haciendo de cada vez mejores posiciones.

Otras veces, los he visto claudicar en sus esfuerzos, dejando abandonada la posición de trabajo, ya que adquieren compromisos de otro orden y entonces, ya no pueden mantenerse así, sin ganar un salario.

En casos que también son ciertos, el meritorio, sabiendo que su esfuerzo no tiene recompensa del patrón, busca la manera de obtener de los usuarios del servicio, en su mayoría litigantes y abogados, los ingresos de que carece y así, de pronto vemos que el meritorio obtiene mejores ingresos que el propio personal de planta del juzgado o junta.

Ahí es cuando se pierde por completo el romántico e idealista punto de vista de quienes digan que el meritorio solamente acude a desempeñar su trabajo con la ilusión de algún día ser un empleado de planta. Cuando vemos cómo todas las tareas del meritorio tienen costo, que no hace nada sin la consabida retribución y aclara: es que como no tengo sueldo… 

Así, como no tiene sueldo, como no tiene una relación laboral formal con el estado y por consecuencia, no se le puede fincar responsabilidad, el encargado de hacer la labor sucia es el meritorio.

De hecho, realicé un sondeo en redes sociales y obtuve respuestas que mucho llaman mi atención. Yo fui meritorio y aprendí mucho, fue una de ellas. Es indigno, dijo otro. Es la forma que tenemos para aprender, dijo uno más. Y así, obtuve resultados totalmente opuestos.

Mi opinión es que nadie, nunca, ha de laborar sin que obtenga a cambio de su trabajo, lo que corresponda al puesto. Poco o mucho, según pueda el patrón, pero siempre obteniendo algo. La práctica de obtener empleados gratis aprovechándose de la necesidad que existe, en mi opinión, va en contra del artículo del Código Civil Federal que a la letra reza:

 Artículo 17.
-
Cuando alguno, explotando la suma ignorancia, notoria inexperiencia o extrema miseria de otro; obtiene un lucro excesivo que sea evidentemente desproporcionado a lo que él por su parte se obliga, el perjudicado tiene derecho a elegir entre pedir la nulidad del contrato o la reducción equitativa de su obligación, más el pago de los correspondientes daños y perjuicios.

El derecho concedido en este artículo dura un año.

¿Cómo puede alguien decir que el trabajador no quiere dinero, o que no tiene necesidad de cobrar?

Queda a su imaginación lo que pueda usted responder.
 
Me gustaría conocer su opinión. Vale la pena.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Foro Reforma Hacendaria y Seguridad Social



Foro Reforma Hacendaria y Seguridad Social

José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante              


Es martes 10 de septiembre de 2013. Estoy en mi oficina, a media tarde. Entra una llamada y contesta uno de los abogados: Con el Lic. Gómez Porchini, por favor, así dijo la voz que no se identificó. Yo tomé la llamada y muy educado, el joven al teléfono me dijo su nombre y que hablaba de parte del Sr. Gobernador Rodrigo Medina para invitarme, como Presidente del Colegio de Abogados de Monterrey, A.C., a la reunión a celebrarse el día jueves 12 de septiembre de a las 10 de la mañana en el Hotel Camino Real, en Valle Oriente.

Como no es cosa de desatender una invitación del Sr. Gobernador y menos, tomando en consideración que el invitado especial y a quien habríamos de recibir los regios era al Sr. Ministro de Hacienda del país, en un foro de reforma hacendaria y seguridad social, que son precisamente los temas que manejo y que constituyen la base de la propuesta que he venido haciendo valer desde hace casi diez años, hice todo lo necesario para estar presente.

El jueves, temprano, a las nueve y cuarto, ya estábamos el Lic. Jesús Vallejo y su servidor arribando al lugar del evento, donde por cierto no dieron boleta de estacionamiento al entrar pero sí cobraron al salir como si hubiéramos estado en una boda. Pero bueno, eso es peccata minuta.

Lo cierto es que llegamos, ocupamos nuestros lugares y nos preparamos para el evento. Cuando dieron las diez y no empezó, no faltó quien dijo que esa es la costumbre. Yo, claro, concedí el beneficio de la duda y supuse que empezaríamos en unos momentos más. Ya cuando habían cruzado las once de la mañana y no empezaba, cuando ya se habían retirado los que se enteraron que el secretario no habría de comparecer, decidí permanecer para escuchar qué es lo que propone el gobierno.

Con Luis Padua
Tuve oportunidad de saludar a mucha gente, claro, ¡hubo tiempo para todos! Le expliqué a Gregorio Martínez, el muy preparado conductor de noticieros, los alcances de mi propuesta, lo que también pude hacer con Luis Padua, otro de los pilares de la prensa en Monterrey. Así, paso a paso, ha sido como he logrado hacer que mi propuesta, la que usted conoce, vaya permeando en la sociedad.

Y a las once y media arribo la comitiva de Hacienda, encabezada por el Sr. Subsecretario Miguel Messmacher y a quien acompañaban algunos funcionarios de la misma secretaría. Debo aclarar que el Gobernador Medina había llegado a dar la cara poco después de las diez de la mañana y tuvo oportunidad de saludar y tomarse la foto con muchos de los asistentes. En verdad, la figura de un gobernador sigue siendo un polo de atracción en especial, para quienes por primera vez en su vida logran acercarse a un funcionario público.

Y empezó a hablar el Sr. Subsecretario. Lo que dijo, aparece íntegro en el siguiente enlace: http://www.shcp.gob.mx/SALAPRENSA/doc_discurso_funcionarios/subingr/2013/mml_foro_mty_reforma_hacendaria_12092013.pdf Faltan las preguntas y respuestas, pues a pesar de que anunciaron que habría una sesión de preguntas y respuestas y que yo ya estaba preparado y listo, uno de los asistentes anunció que las tenían por escrito, lo que nunca se dijo, y que a continuación el subsecretario daría respuesta a las mejores.

Y yo levanté la mano y me puse de pie, anunciando mi intención de participar en el momento de preguntas y respuestas. Y no, a pesar de que el subsecretario volteó y me vio, no me dieron el uso de la voz. Un momento me sentí incómodo, en medio de tanta personalidad y queriendo participar, así como a fuerzas, a pesar de que ellos anunciaron preguntas y respuestas.

Yo iba preparado. Llevaba dos ejemplares del libro Seguridad Social en el que describo mi propuesta y pensaba entregárselos al Secretario y al Gobernador. Al faltar el secretario cambiaron los planes. Al fallar mi intervención, sentí que mi tiempo había sido miserablemente perdido. Claro, escuché al subsecretario decir todo lo que aparece en el enlace que le he compartido pero le aclaro, con subir impuestos y cargarle la mano al que ya es cautivo no lo van a logar. Como tampoco decir que por decreto la gente va a entrar a ser trabajadores formales.

Ahí tenemos una gran discrepancia. En efecto, la gente está en el sector informal porque así lo decretan las leyes. Cambiarlas, para eliminar ese estigma, no quiere decir abrir la posibilidad de que la gente vaya sola a declarar sus ingresos sin cobro alguno este año, para que al siguiente pague el 10%, el otro, un 30% y así subsecuentemente hasta lograr el pago completo del 100%. Yo le garantizo a usted, mi querido lector, que así como no hay quien se dé de alta de manera voluntaria ante el IMSS (no más de cuarenta mil de un universo de ciento diecisiete millones), tampoco habrá quién se dé de alta para pagar impuestos si no va a obtener nada a cambio.

Es decir, por más que pretende el gobierno convencernos que es una reforma fiscal con sentido social, lo que veo es una recaudación brutal contra los ya cautivos y que buscan sin saber cómo, que más gente entre a pagar impuestos.

Vamos, en su plática, el subsecretario dijo que en el próximo buen fin, la cosa esa inventada para que la gente compre con sus tarjetas de crédito, piensa ofrecer a nombre del gobierno, premios con base en las facturas, copiando lo que hicieron los chinos y que aparece en mi nota “Para ganarle a la lotería china. Ofrecer pensiones” y que está en el siguiente enlace: http://mexicodebesaliradelante.blogspot.mx/2013/07/para-ganarle-la-loteria-china-ofrecer.html

Pero regreso a cuando terminó el subsecretario. Después de que me quedé con mi mano levantada, me di cuenta que la gente volteaba a verme como con asombro, con caras de estupefacción o algo así, pues pretendí volverme interlocutor de un subsecretario.

Con la Lic. Alejandra Ocádiz
Sin embargo siempre hay una luz en el camino y ahora, fue la Lic. Alejandra Ocádiz quien, en un gesto que mucho la enaltece, al verme con mi mano levantada se me acercó y me dijo: − ¿Quiere hablar con el Señor Subsecretario? Y mi respuesta, al instante, fue: −Sí. Y me llevó entre sillas y guaruras a alcanzar al subsecretario quien iba unos pasos atrás del gobernador Medina y al verla se detuvo y entonces me lo presentó. Creo que me recordó pues me miró fijamente y yo empecé a decir lo de siempre: −Se trata de otorgar una tarjeta a cada mexicano de manera que cada vez que compre algo, lo que sea, que tenga IVA, tres puntos del IVA sean para una cuenta de ahorros de cada quien. Así habría ciento diecisiete millones de cuentas bancarias y también, el mismo número de inspectores fiscales. Se trata de que cada uno sea titular de su propio sistema de seguridad social. Y como vi que se detuvo, que se me quedó viendo, que se mesó la barbilla como aparece en las fotografías que el Lic. Vallejo alcanzó a tomar, seguí. Le expliqué los alcances de mi propuesta creo que con el mayor detenimiento y me preguntó: − ¿Dónde puedo encontrar su propuesta? Obvio, le regalé un ejemplar de los que llevaba. Me dijo que me prometía verlo con mucho detenimiento.
Con el Subsecretario Messmacher, explicándole mi propuesta.

En eso, se dio cuenta el Gobernador que el Subsecretario no lo seguía y se regresó. Ya había avanzado bastantes pasos pero volteó a vernos y regresó. Lo saludé de mano. Hasta ahí acabó mi intervención.

Me gustaría conocer su opinión. Vale la pena.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Los primeros dos años de Calmécac Asesores Profesionales S.C.



Los primeros dos años de la empresa. 

Parecen fáciles. 

Han sido una experiencia maravillosa. 

Gracias a todos los que han participado. 





Cursos de capacitación. 

Asesoría legal incluyendo litigio. 

Estudios de mercado. 

Traducción e interpretación de textos. 

Edición, revisión y publicación de libros, revistas y folletos.



domingo, 1 de septiembre de 2013

La promesa de una seguridad social universal.




José Manuel Gómez Porchini / México debe salir adelante      

El gobierno de México, por conducto de su titular, el Presidente Enrique Peña Nieto, ha venido manejando en prensa que dentro del paquete económico a enviar al Congreso para ser utilizado el próximo año, se contempla lo relativo a la seguridad social universal, sin que ninguno de sus voceros haya sido capaz de explicar cómo o cuál va a ser la forma de lograr esa tan anhelada seguridad social.

He venido sosteniendo que existe una forma de lograr esa seguridad social universal que todos en algún momento deseamos y para ello, propongo la manera de lograrlo, incluyendo la forma de obtener los fondos necesarios para tal efecto. Planteo todo el aparato y el mecanismo necesarios a fin de brindar esa seguridad social. En mi afán de que sea realidad, participé en el concurso anual de la CISS, Conferencia Interamericana de la Seguridad Social con la tesis que apenas un año antes había defendido en la Universidad Autónoma de Tamaulipas para obtener mi grado de maestría en derecho constitucional y amparo.

En la época de mi incursión en la CISS, el titular era el mexicano Santiago Levy y con gran tristeza, obtuve como resultado que mi trabajo no mereció ni tan siquiera acuse de recibo, a pesar de que tengo los que en su momento entregó la página de internet y el servicio postal. Luego, he visto que Levy plantea una forma de seguridad social muy parecida a lo que yo manejo. De igual modo, el Presidente de la Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social, Ángel Guillermo Ruiz Moreno, a quien tuve el honor de hacer saber de mis esfuerzos hace ya muchos ayeres, va ahora por la “deslaboralización” de la seguridad social, que no es otra cosa que retomar lo que he venido planteando desde 2004, fecha en la que obtuve derechos de autor por mi tesis.

En efecto, en México y el mundo la seguridad social está conformada con base en la relación laboral formal y se deben cumplir los requisitos del sistema al que se pertenezca para tener derecho a la llamada “la reina de las prestaciones laborales”, la jubilación. Si no se cumplen, se pierde el derecho. Así de fácil.

Por ello, mi propuesta y que desde hace mucho está a sus órdenes, es que todos, sin distingo de ninguna especie, recibamos una tarjeta de parte del Gobierno Federal que nos convierta en “Clientes Frecuentes” de Hacienda y así, en cada operación que se haga, “pasar” o deslizar la tarjeta lo que hace que la operación de compra-venta quede registrada, obligando al vendedor a depositarnos los tres puntos de IVA que se plantean y de igual modo, obligando a dicho vendedor a enterar a Hacienda de los 13 puntos de IVA restantes. Si Hacienda reconoce como evasión y elusión fiscal casi el 40% de lo que recauda por concepto de IVA y a pesar de ello le otorga un valor cercano a los cien mil millones de pesos a cada punto de IVA, esos tres puntos que solicito son suficientes para otorgar las pensiones que actualmente faltan y rescatar de la pobreza extrema a casi cuatro millones de mexicanos, concediéndoles un derecho y no, una dádiva graciosa o regalo ofensivo, que en buen castellano significan lo mismo.

Por ello, si ahora la propuesta del Presidente Peña Nieto sigue los derroteros fijados en mi obra “El Impuesto de Aportación de Seguridad Social Indirecto”, publicado por Editorial Elsa G. de Lazcano en el lejano año de 2004, o el más reciente “Seguridad Social” de 2010 o en cualquiera de los múltiples textos que en internet son, en los que explico mi propuesta, voy a sentirme sumamente satisfecho de que he logrado aportar mi granito de arena al universo que formamos los mexicanos.

De hecho, si en realidad se logra mediante una forma lógica y que no represente una erogación adicional al fisco otorgar esa seguridad social tan anhelada, México como país habrá dado el paso que requiere para optar por la transparencia, la sustentabilidad y todo lo que ahora aparece como prioritario, cuando lo cierto es que primero es cubrir las necesidades básicas y luego, todo lo demás.

México está urgido de una esperanza que se pueda cumplir. Ofrecer algo irreal, es despertar las conciencias que han permanecido esperando por ese sueño y que ahora, al verlo frustrado, van a perder la cordura. Y eso, es cambiar a México. No sabemos cómo quedará, pero no podrá ser peor a como está ahora.

Me gustaría conocer su opinión. Vale la pena.

Mexicano. Catedrático. Presidente del XIX Consejo Directivo del Colegio de Abogados de Monterrey, A.C. Director General de Calmécac Asesores Profesionales, S.C. Mtro. en Derecho Constitucional y Amparo.