jueves, 14 de enero de 2010

Don Eugenio Garza Sada.

Empresario, visionario y filántropo.

El Regiomontano que sin duda enarbola la bandera del progreso
y además de símbolo, es ejemplo a seguir.


Eugenio Garza Sada, Don Eugenio, como se le conoció en Monterrey, su tierra natal, se adelantó a su tiempo. Cierto, nació en 1892, el 11 de enero, pero conforme a lo que emprendió y realizó en su vida, debió haber nacido cuando menos cincuenta años después.

La seguridad social es el escudo que el Gobierno ha de brindar a las personas para protegerlas de los vaivenes de la fortuna, pero apenas ahora se empieza a reconocer a nivel internacional que todo individuo ha de tener un techo que lo cubra, un lugar para hacer deporte, un hospital que lo cure y teatros y escuelas para cultivarse.

Antes del Seguro Social y el Infonavit, Don Eugenio ya tenía la Colonia Cuauhtémoc, programa de vivienda para los trabajadores y la Clínica Nova. El Gobierno aún no garantizaba la educación y él ya había creado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, que se ha asumido como líder en la educación privada.

Si se trata de obras de teatro, siempre apoyó a los talentos locales. Además, estableció orfanatorios, creó hospicios y manejó deportes. Apoyó las causas sociales, sin que nadie pudiera decir de él que fue un socialista. Buscó siempre que la vida del hombre gravitara en torno al trabajo, pero al trabajo fecundo, al que permite crecer como persona y desarrollarse cada día como un mejor padre de familia, hijo y por supuesto, empleado y ciudadano. El trabajo que respeta a la dignidad de la persona.

Ese fue precisamente su mérito: entender que el trabajo decente, creador de oportunidades de vida, es el que debe prevalecer. No la búsqueda de la ganancia inhumana, ni medrar con el dolor y la necesidad ajenos.

Don Eugenio Garza Sada murió el 17 de septiembre de 1973 cuando aún no le tocaba, porque tenía mucho que dar y murió por que hubo quien no soportó verlo brillar. Ojalá pudiéramos seguir su rumbo, pues vale totalmente la pena tomarlo como ejemplo.

José Manuel Gómez Porchini.
Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com


Nota publicada en la Revista Players of Life edición ENERO 2010 PÁG. 12.

A partir de enero de 2010, con el orgullo de estar impartiendo cátedra en el ITESM.

miércoles, 13 de enero de 2010

SOMOS MÉXICO.


Los mexicanos hemos estado cambiando. Lo que un día fue sólo abatimiento, tristeza, desánimo, apatía, empieza a cambiar y va tomando un nuevo rostro en las figuras de los líderes sociales que solos han ido germinando.

Son muchos y nombrar a cada uno, implicaría olvidar por fuerza alguno, lo que no es mi intención. Pero si le digo a Usted, mi querido lector, que cada día hay un nuevo grupo social que presiona para lograr los cambios que México reclama y exige con urgencia.

Hace poco más de cinco años, cuando empecé esta aventura de comunicarme con Usted, ni por asomo existían las redes sociales que la modernidad ha ayudado a crear. De hecho, mis comunicaciones sólo eran por prensa escrita y correo electrónico y ahora, mis notas viajan a la velocidad de los “enlaces” de Facebook, Netlog, Hi5 y otros.

De igual modo, mi blog, MÉXICO DEBE SALIR ADELANTE, recibe visitas diariamente y ahí está casi todo lo que publico en los diversos medios escritos en que reciben mis esfuerzos, principalmente El Porvenir de esta regia ciudad de Monterrey.

Ahora veo con emoción que se empiezan a organizar las fuerzas vivas de la sociedad, los que participan en las redes sociales, en los grupos sociales que sin una persona o institución oficial que los dirija, han venido realizando esfuerzos que rebasan y con mucho lo que el gobierno instituido viene haciendo.

De entrada, iniciar una encuesta para conocer la opinión de la gente respecto de los incrementos a los impuestos, implica un verdadero esfuerzo. Y lo hicieron. Lograr que 20,600 ciudadanos en todo el país, con nombre, dirección y demás datos de identificación, para soportar la seriedad metodológica del esfuerzo, participaran, es de reconocerse. Igual, que de ese universo, el 97.3% manifieste su absoluto rechazo, es una situación que debería atender el Gobierno.

Así mismo, que más del noventa por ciento de los encuestados haya estado a favor de eliminar el alza de impuestos, la tenencia vehicular y las curules plurinominales de ambas Cámaras; también, reducir el 50% el financiamiento a los partidos políticos; en 30% los emolumentos a los funcionarios de los primeros 3 niveles de gobierno; y, por supuesto, instaurar las candidaturas independientes a nivel Federal.

Es decir, a preguntas concretas de los grupos sociales, la población respondió de manera también concreta y ahora sí, tenemos una propuesta formal de la población: desean que cambien las cosas.

Existe además, una VISIÓN formal de los grupos sociales y consiste en la instauración de la democracia participativa en México como contrapeso a la democracia de partidos. Vamos, los partidos políticos han quedado ya sólo como una vasija que contiene a aquellos que se han divorciado del verdadero pueblo, de la verdadera sociedad, de la gente que hace a México con el día a día.

Al gobierno le toca atender ese clamor popular. Al gobierno le corresponde dar cauce a la inquietud social pues de no hacerlo, será incapaz de contener la irritación social. Y cada vez somos más, somos muchos, muchos más, SOMOS MÉXICO.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.
Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com

sábado, 9 de enero de 2010

De candidatos y partidos. MÉXICO DEBE SALIR ADELANTE.

Los partidos políticos en México y en la mayoría de los países del mundo, no pueden ser propiedad de nadie por su naturaleza propia, por su esencia misma, que implica la suma de los esfuerzos de un grupo de ciudadanos en busca de alcanzar el poder por la vía más o menos democrática.

Sin embargo, tampoco es cosa de que Usted llegue a un partido y diga: “Quiero ser presidente municipal o diputado o senador o algo así” para que el partido le haga caso. De ninguna manera. Lo cierto es que Usted debe ingresar a las filas del partido a “hacer talacha”, es decir, a hacer carrera en el partido, que va desde empezar pegando fotos de los candidatos en los postes hasta pertenecer a la élite que piensa y elabora discursos. Luego, muchos años después y en muchos casos, nunca, Usted podrá optar por un puesto de elección popular.

Sin embargo, como no existen suficientes puestos en los que se pida la opinión de los votantes, lo cierto es que cuando un candidato de tal o cual partido gana, lo que hace es aprovechar la estructura formal de gobierno para acomodar a sus amigos y a los que han demostrado que trabajan por el partido.

Así es la cosa pública y así debemos entenderlo. Querer que sea de otro modo o es ingenuo o es perverso… o vamos logrando algo nuevo.

Sin embargo, el hecho de que así sean las cosas y así se hayan hecho siempre, no quiere decir que así se deban seguir haciendo. Encontrar la forma de intervenir en una elección sin recurrir a los partidos políticos, es el reto que muchos mexicanos, ya cansados y hastiados de los partidos formales, han lanzado. El sistema, obvio, no da respuesta pues iría en contra de su propia supervivencia… si no sabe cómo enfrentarlos sin salir dañado.

Ahora, Usted y yo, mi querido lector, vamos a tratar de encontrar una solución que permita a todos los interesados salir en paz y a salvo de este asunto. Vamos a tratar de encontrar una vía que permita la participación de candidatos independientes a los partidos y que al mismo tiempo, soporte la estructura de los propios partidos.

Crear, administrar y posicionar un partido político cuesta mucho dinero y en México, más. Aquí, cada ápice de democracia nos ha costado, en pesos y centavos, cantidades inconmensurables. No es cuestión de tirar por la borda lo invertido. Debemos defender al IFE y sus logros.

Sin embargo, no son los partidos la respuesta eficiente a lo que muchos ciudadanos quieren, lo que los convierte en entes casi inservibles y anacrónicos. ¿Qué podemos hacer?

La respuesta va en dos vertientes distintas que pueden y deben coexistir de manera paralela.

Una, que siga la vida institucional de los partidos como están. La gente se encargará de generar democracia a su interior en cuanto el partido vea que tiene un verdadero rival al frente.

Dos, crear la figura de los candidatos independientes que sin apoyo oficial alguno, se les permita participar. Lo anterior implica que si Usted o el señor de más allá quiere ser Presidente Municipal o diputado de tal o cual ciudad y tiene dinero para participar en la contienda, en contra de los candidatos oficiales de los partidos que cuentan con la infraestructura completa, que participe. Que gaste su dinero y que disfrute su lucha.

Si pierde, que sin llorar por lo perdido y gastado en campaña se vaya para su casa y listo. Se acabó la tracalada.

En cambio, si el voto popular le favorece y le gana a los candidatos de los partidos oficiales o reconocidos, de cualquier color que sean, que el sistema le reconozca sus gastos de campaña y le cubra una muy alta proporción de los mismos, descontando lo cubierto de las futuras entregas a los partidos que perdieron.

Vamos, si en San Pedro de los Ángeles, pueblo ficticio, existe candidato de cuatro partidos subvencionados por el gobierno y Don Juanito, el ranchero del pueblo decide participar porque ya no aguantan a los que “ponen” los del gobierno, que le entre y si gana, que el gobierno le restituya lo que gastó y a la siguiente elección, lo que se le haya entregado, se descuente de manera proporcional entre los partidos que contendieron contra Don Juanito.

En ese momento, los partidos sabrían que la voluntad del pueblo cuenta y se cuidarían mucho de buscar que los candidatos tengan conexión con la gente, con el pueblo, que sean de los mismos ciudadanos, no uno “bonito” que jamás ha pisado el rancho pero que es compadre “del de arriba”.

Es decir, que el único requisito para que el precepto constitucional que garantiza “votar y ser votado” sea válido, sea cubrir la condición de ciudadanos, ya no de miembros de un partido político, pues la ley fundamental en modo alguno establece como limitante al derecho citado “ser miembro de un partido político” o “bailar en Chalma” o cosas así. La Constitución no establece límites y la ley secundaria tampoco debe establecerlos. Tal vez, no permitir que todos jueguen a costa del gobierno, que es lo que más de uno busca.

Si Usted quiere participar, que lo dejen hacerlo pero que a Usted le cueste. Si gana, tendrá derecho a que se le restituya. Si pierde… siga participando.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.
Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com

viernes, 8 de enero de 2010

El compromiso social de los Artistas. MÉXICO DEBE SALIR ADELANTE.

Una de las formas de expresión más influyentes, que más ha participado en los movimientos sociales que en el mundo han sido, es la de los artistas. Efectivamente, cosa de recordar que siempre, como avanzada en cada cambio social, ha existido un artista que lleve la batuta y vaya marcando el ritmo de los cambios.

No necesariamente ha de ser un músico. Artista es el pintor, el cantante, el trovador, el juglar, el actor, el muralista, el orfebre, el danzante, el escritor, el poeta, el monero y todos los que de algún modo interpretan la realidad para hacer ver lo que a su muy leal saber y entender consideran correcto.

Cosa de recordar a Picasso con Guernica, a Rivera con sus murales, las calaveras de Posadas, a Nacha Guevara cantando a Benedetti, a Wilde de avanzada en la diversidad sexual y muchos otros más.

Quien tiene la capacidad de entender lo que viene y además, sabe la forma de transmitirlo a los demás, tiene un compromiso moral que va más allá de lo que podría considerarse válido: no es un compromiso consigo mismo o con alguien en lo individual, sino que es con su propio destino.

Ese conocimiento de que las cosas van mal y deben cambiar, ese estar seguro que algo debe hacerse y además, proponerlo, es lo que mueve a los intelectuales y todos los artistas que logran convencer a las masas o cuando menos, a una persona: su prójimo. Con uno a la vez que se vaya logrando cambiar, habremos cambiado al mundo.

Hoy, México tiene grandes oportunidades de mejora y algunos nos hemos dado cuenta. Es nuestro compromiso como seres humanos hacer saber lo que estimamos digno de ser corregido y también, por qué no, lo que deba cambiarse.

Hoy y ante Usted, insisto en que tenemos que entregar a nuestros jóvenes la tierra que les debemos, lo más sana, lo más humana y sobre todo, lo más justa que sea posible. Es sólo cuestión de querer.

Cierto, el trabajo es la fuente de riqueza y corresponde a los particulares generarlo y lograrlo. Pero al Estado compete velar por que sus efectos sean benéficos y en su momento, proteger tanto al obrero de las injusticias, como al patrón de los abusos. Nada hay que justifique injusticia alguna.

Si deben cambiarse leyes, que se cambien. Si ha de cambiarse la Constitución, por algo será. Y deberá hacerse.

No sólo es cuestión de saber y entender que las cosas andan mal. También habrá que proponerse la forma de corregirlas y de cambiarlas para que resulte cada día un poco mejor el mundo que compartimos. Por eso ofrecemos soluciones.

Lo invito a reflexionar en el tema.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.
Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com

miércoles, 6 de enero de 2010

Los nuevos líderes de México.

Uno de los cuestionamientos más sentidos que me realiza la gente, -como si yo tuviera la respuesta- es respecto a quiénes van o han de gobernar el país, este México nuestro que cada día confía menos en sus dirigentes o que de plano, ya no considera como “sus” dirigentes a quienes ocupan cargos directivos en partidos políticos, sindicatos, asociaciones, iglesias y todas las demás formas de convivencia social y humana a que habíamos estado acostumbrados.

He tenido la fortuna de enterarme de mucha gente que quiere un cambio en México y más de uno lo propone violento, lo que no me parece en lo absoluto la medida correcta para el país. Existe también y tengo el modo de acreditarlo, quien solicita se restituya la vigencia de la Constitución de 1857, lo que por cierto no estaría nada mal, amén de establecer un completo nuevo orden de las cosas.

Además, muchos mexicanos más me han hecho saber de su intención de que las cosas en el país cambien, de algún modo, pero que cambien y muchos, me consta que si se les permitiera, serían muy distintos a como son ahora.

Sin embargo, también he sabido de verdaderos lobos de mar que buscan, en las aguas revueltas, obtener las ganancias que ya se imaginan. Quieren todos los puestos, con las canonjías establecidas y además, ya están buscando otras nuevas que van a dejar cortos a nuestros actuales próceres.

Por otra parte, existen también los apátridas, los que piensan que por el sólo hecho de ser bonitos, tienen derecho a marcar los nuevos rumbos del país y obvio, pretenden sojuzgarnos bajo una égida extranjera, pues quien nunca ha tenido patria ni sabe lo que es amar un pedazo de tierra, no va a entender lo que La Rosa Blanca significaba para sus propietarios ni por qué la defendieron con tanta bravura. Usted que conoce la historia del petróleo en México si recuerda que es la Hacienda donde aparecieron las primeras chapopoteras y que le dieron origen a lo que ahora es Petróleos Mexicanos.

Pensando en voz alta, comentaba con un amigo de los nuevos líderes y cuáles habrían de ser sus características y orígenes, y empecé a descartarlos: miembros de sindicatos, no, por lo desprestigiados que están, incluyendo al más politizado de los sindicatos, el de los Maestros de México, que siempre había brillado por sus conocimientos y no como ahora, que se han tornado en blanco de burlas de Juan Pueblo y con sobrada razón, pues dan elementos para ello.

De los demás sindicatos… los ferrocarrileros ya no existen, los telefonistas ahora están muy apagados y los de la luz están desconectados, así que ahí no encontramos material humano.

De los líderes de opinión, de los comerciantes, de los industriales, banqueros y demás, habrá si acaso uno o dos, pues los demás ignoran lo que es un “baño de pueblo” y son capaces de hacer gestos de repugnancia ante un niño que no haya sido previamente esterilizado para presentarlo ante sus castos ojos.

¿Quién nos queda?

Jóvenes. Invitemos a los jóvenes a interesarse en nuestro, en su México, hagámosles saber la responsabilidad que tienen de regir sus propios destinos, invitémoslos a descubrir dentro de ellos, sus capacidades ocultas y que surjan a la vida pública.

Nuestros jóvenes, señores, son los dueños del futuro. Son los dueños del presente y así hay que entregárselos: como un presente, como un regalo que saben cuesta mucho pero vale más. Un regalo que vale la libertad de México, la posibilidad de tener nuevos horizontes para todos, la dicha de lograr algún día, no muy lejano, un país que sea capaz de albergar a sus hijos, de prodigarse completo y además, que todos queden satisfechos.

Hacer el esfuerzo por lograrlo, es el reto que tenemos las generaciones de ayer y hoy. Si no hemos logrado corregir el rumbo, cuando menos tengamos, señores, la altura de miras de entregar el país a nuestros jóvenes. Ese será su país. Ese será nuestro México.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.
Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com

martes, 5 de enero de 2010

El destino del país.

Cada día oigo, veo, leo y siento que más gente está inconforme con la forma en que se manejan las cosas en nuestro país. Nadie confía ni en el gobierno, al que tildan de corrupto, sin saber que muchos mexicanos de primera laboran ahí y cumplen sus funciones de manera excelente, como nadie confía en las formas organizadas de control político y social.

Aquí me refiero a los partidos políticos, unos de derecha, de izquierda, de centro, de la orillita de acá o de la orillita de allá, todos encasillados en un buscar el poder por el poder mismo y sólo para lograr sus propios fines, totalmente divorciados del sentir del pueblo, como me refiero a las organizaciones supuestamente civiles, que de igual forma se han alejado de lo que la gente busca: sobrevivir.

Ningún órgano que tenga relación con el gobierno es bien visto, como ningún organismo que participe en la vida pública queda exento de dudas. Todos han sido vilipendiados y descalificados, incluyendo iglesias, clubes de servicio, fundaciones altruistas y demás formas de participar en la vida pública.

Ahora bien, las preguntas son: ¿Será válido descalificar a todo lo organizado sólo porque no han cumplido con los fines para los que se supone fueron creados? ¿Será necesario arrancar todo de raíz, con los costos que implica, para iniciar un nuevo modelo que no sabemos si habrá de funcionar?

La gente, la del pueblo que vive con uno o dos salarios mínimos, la que compra en las tiendas de los abonos chiquitos, la que acude a los mítines a cambio de una camiseta y la promesa de unas láminas para su tejaban, esa gente, en su ignorancia, se dan cuenta que las cosas ya no funcionan.

La gente que trata de rescatar las glorias pasadas y ya idas, la que sabe que algún día tuvo pero ya no más, la que aprendió dos o más idiomas pero no a ganarse la vida, esa sabe que todo se está yendo por la borda.

El nuevo intelectual, que por haber leído un texto de un autor medio agresivo se siente autorizado para lanzar cuanto epíteto conoce, ofendiendo a sus contrarios y a sus propios amigos con palabras que ni siquiera comprende y que si se le tratan de explicar se ofende, ese también siente que el país está rebasado o incluso, invocando a Chomsky dice que estamos en un “Estado fallido”, cuando no alcanza a comprender que la sociología comprensiva se rebasó por las teorías de Abraham Noam y sus frases deben ubicarse en otros contextos.

Ese es el México que siento. Uno en el que cada uno trata de encontrar el camino para cambiar a México pero desde fuera de lo establecido, fuera de lo trillado, ajenos a lo formal.

Entonces va a surgir un nuevo problema: Si no confiamos en quien hace las elecciones y califica los comicios, si no creemos en luchar dentro de lo que existe, si de entrada, les negamos el derecho a expresarse a quien haya participado alguna vez en un partido político… ¿En quién vamos a confiar? ¿Quién va a calificar nuestros afanes? ¿Cómo habremos de arribar a un nuevo destino, si de inicio le negamos credibilidad a todo?

Aquí quisiera que Usted, mi amable lector, me ayudara a comprender el alcance de lo que está en juego: ¿Sólo la titularidad del control político o una nueva forma de vida?

Si se trata de quítate tú para ponerme yo y hacer lo mismo, nuestras luchas serán estériles y a nada habrán de conducir.

Si se trata de cambiar de fondo la manera de hacer las cosas, con reglas consensadas pero dentro de lo que ya existe, dentro del marco de la ley, dentro de lo que se ha construido y con muchos sacrificios a lo largo de toda una vida de México independiente, entonces creo que nuestro país estará en posibilidad de brindar un nuevo y mejor futuro a sus hijos.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.
Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com

domingo, 3 de enero de 2010

Carlos Francisco Cisneros Ramos. MÉXICO DEBE SALIR ADELANTE.

Hay encargos de todos tipos, los que se hacen con dolor, los que se hacen con coraje, aquellos que hacemos con alegría y los que hacemos con gusto.

Hace unos días recibí de PLAYERS OF LIFE el encargo de redactar una nota en que tratara la vida de algún personaje relevante de Monterrey, Nuevo León, la tierra en que se hospeda mi Alma Mater, la Universidad Autónoma de Nuevo León, la tierra de donde mi esposa es oriunda, la tierra en donde tengo amigos, muchos amigos y donde mis hijos están estudiando.

Hoy, con un gran gusto y emoción debo cumplir ese encargo y de inmediato, entre los muchos regiomontanos de buena cepa y elevada alcurnia, vivos o que ya nos adelantaron en el viaje sin retorno de los que tengo conocimiento, brotó a mi mente la imagen de uno de ellos, a quien tuve la fortuna y el inmenso placer de conocer, un personaje de la política, del derecho, de la judicatura, vamos, un prohombre de Monterrey.

Me refiero al Maestro Carlos Francisco Cisneros Ramos, de quien, en un lugar común, podría decir que fundó el Colegio de Abogados de Monterrey, A.C., que ocupó múltiples cargos en la administración pública, desde Presidente Municipal en funciones o como director jurídico en diversos municipios, como funcionario judicial o bien, como catedrático universitario.

Yo quiero ir un poco más allá. A mí, me gustaría que lo que trato de plasmar en la nota, lo que trato de explicar, es que Don Carlos Francisco Cisneros Ramos fue un hombre que supo prodigarse sin reservas, a pesar de que más de uno de sus amigos y muy cercanos, lo criticó en vivo, incluso en mi presencia, por ser tan desprendido de su conocimiento.

Creo que lo que hace grande al hombre es eso, precisamente. El saber darse sin reservas, sin pensar en que el día de mañana cómo habrá de cobrar el favor que hace o cómo podrá recuperar lo gastado.

Cuando el hombre se brinda todo, de manera íntegra, a cabalidad, entonces logra trascender, como lo hizo el Maestro Cisneros Ramos. Yo no lo conocía, pero en la primera ocasión en que convivimos, en la Editorial Elsa G. de Lazcano que dirige Omar Lazcano y que tantos libros le publicara, me tendió la mano, me invitó a seguirle, me ofreció ser parte de su mundo y me llevó con él, tal como lo deben haber hecho los mecenas de la edad media o en cualquier época, los hombres bien nacidos.

Y eso fue Carlos Francisco Cisneros Ramos, un hombre bien nacido que se vistió con la gala que implica ser noble, ser generoso, darse más que dar y obtuvo a cambio, una cauda de discípulos a cual más agradecido. Comenté mi intención de esta nota con algunos de los que convivieron con él y todos coincidieron en que lo más importante de él, fue su forma de ser.

Murió a los 75 años, cuando la vida le sonreía plenamente, con la muerte del justo que no sufre, que se va sin dolor y sin tristezas, apenas unos días después de que el Colegio de Abogados de Monterrey, A.C., que él fundara, le hiciera un homenaje, en vida, hermano, en vida, como dijera la insigne poetisa Ana María Rabatté. Y sí, en vida, su Colegio le dejó saber que somos muchos los que soñamos con seguir sus pasos, los que nos hacemos ilusiones por algún día llegar a tener su altura de miras, su forma de vida, su entrega en el oficio del jurista.

Creo que si logro llegar a Usted y hacerle sentir que la vida del Maestro Cisneros Ramos es un ejemplo para los abogados y para la sociedad, entonces podré decir: Maestro: su vida valió la pena.

Me gustaría conocer su opinión.

Vale la pena.

José Manuel Gómez Porchini.

Comentarios: jmgomezporchini@gmail.com
www.mexicodebesaliradelante.blogspot.com/

Monterrey, N.L., 15 de julio de 2009.

Esta nota aparecó, palabras más, palabras menos, en la edición correspondiente al año 2, No. 35, octubre de 2009, de la revista Players of Life.